Identidad de las Comunidades Crristianas Populares
He recibido estas reflexiones como invitación y llamada para que aporte lo que considere necesario. No tengo mucho tiempo y les he hecho llegar las breves sugerencias que escribo al final del escrito enviado por ellos.
Me ha parecido bien, incluso no les he pedido permiso para usar su escrito en mi blog, difundir sus aportaciones y mis sugerencias por si alguién se anima en el empeño.
En mi escrito aparecido aquí he omitido nombres concretos de perosnas y añadido algún punto más al inicialmente enviado a vuelapluma a ellos. Paco
IDENTIDAD DE LAS C.C.P. SEVILLA- INTRODUCCION
Sevilla- Comunidad de Fuente Verde 21-01-2007
Las CCP nacen en los años posteriores al Concilio, en un contexto socio-político y religioso muy diferente al actual. Por ello, antes de reflexionar sobre el contexto histórico de hoy, presentamos una síntesis del contexto sociopolítico y religioso del tiempo en que nacen las Comunidades, que nos ayudará a comprender el porqué de su nacimiento. En segundo lugar, trataremos de analizar el contexto socio-político y religioso actual, con el objetivo de que nos ayude a ver a las necesidades históricas a las que respondemos hoy las CCP .
1.- Contexto histórico del nacimiento de las C.C.P.
1.1. Situación socio-política..
Las CCP nacen en los años sesenta en América latina, en tiempos de la “coexistencia política” entre los bloques occidental y soviético.
Es la época del “deshielo” en la URSS, en frase de Ilia Erenburg, inaugurada por N.Kruschev en el XX Congreso del PCUS, en el 1956, condenando los crímenes de Stalin. Es, a su vez, el fin del macartismo y de las primeras medidas de la integración racial en EEUU (1957). La visita del Vicepresidente Nixon a la URSS (1960) y de Kruschev a EEUU (septiembre 1960) fue como un apretón de manos entre los dos bloques. Vendrían después la elección del Presidente Kennedy (1961), la marcha a Washington, en 1963, liderada por Martin Luther King, en apoyo de los Derechos civiles de los ciudadanos negros, y la escalada de protestas estudiantiles contra la guerra de Vietnam (1968), que coinciden con las manifestaciones del mayo francés.
Es la época igualmente de las luchas antiimperialistas en América latina, inauguradas por la revolución cubana. Cuba, tras su independencia de España, quedó como un protectorado de EEUU, quien explota, igual que al resto de América latina, sus materias primas y la transforma en casa de juego y de ocio turístico, a través de los dictadores especialmente Fulgencio Bautista (1952-1959). El triunfo de Castro y del “Che”, en enero de 1959, pone de manifiesto que el control imperialista sobre América latina puede ser vencido por las armas y a pocos kilómetros (180) de sus costas.
La revolución cubana sirvió de modelo y apoyo al resto de los movimientos populares revolucionarios que nacen y se desarrollan, en los años 60, en América latina, como las organizaciones guerrilleras rurales (las FAR de Guatemala, el ELN de Colombia, el MIR de Perú, la guerrilla del Che en Bolivia), las guerrillas urbanas (tupamaros de Uruguay y montoneros de Argentina) y los gobiernos militares nacionalistas (Juan Velasco Alvarado en Perú, y Omar Torrijos en Panamá, en 1968). El avance de la izquierda latinoamericana culminará en Chile con el triunfo electoral de la Unión Popular de Salvador Allende, en septiembre de 1970, hecho que conmueve al bloque occidental, por ser la primera vez que un candidato marxista llega al poder, en un país occidental, por la vía democrática.
En este contexto sociopolítico nacen en Latinoamérica las Comunidades cristianas de Base, grupos de cristianos que, apoyados en la Teología de la Liberación que ellos elaboran, participan en los movimientos sociales y políticos de liberación de sus pueblos.
Refiriéndonos a nuestro país, sabemos que durante “la guerra fría” la dictadura franquista es aceptada en el bloque occidental. De ser el último reducto del fascismo europeo, pasa a ser considerada como “campeona del anticomunismo”, en frase de Churchil, pasando, por ello, de la condena de la ONU, en 1946, con la retirada de los embajadores aliados, a su reconocimiento internacional, a través de la firma del Concordato con el Vaticano y del Tratado de ayuda económica y militar con los EE UU., ocurridas ambas en 1953. La rehabilitación total del régimen franquista ocurriría, en 1955, al ser admitida en la ONU, incluso con el voto favorable de la URSS.
La España franquista, mediante estos acuerdos, sale de la autarquía y del aislamiento internacional, pero aumenta el control dictatorial interno, reprimiendo las libertades político-sindicales y el control ideológico-religioso, mediante el nacionalcatolicismo. Al ser España oficialmente un estado católico, quien se sitúa en la oposición al régimen y denuncia la conculcación de derechos se pone al lado de los enemigos de la fe.
Una gran parte del pueblo español se resistió siempre, aunque con oscilaciones, a la dictadura franquista reclamando con paros, manifestaciones, huelgas etc., las libertades democráticas, sufriendo represión, multas, cárcel y muerte. Pero esta “Oposición” no se puso nunca totalmente de acuerdo en los medios para derribar a la dictadura, tal vez por miedo al liderazgo del Partido Comunista. Por ello, tras la muerte del dictador en 1975, la transición del régimen dictatorial al democrático se hizo más como una “reforma pactada” que como “ruptura democrática”, siendo las fuerzas reformistas del régimen anterior –Suárez, Gutiérrez Mellado y otros- quienes lideraron la transición, a partir de las primeras elecciones de junio de 1977.
1.2.- Situación religiosa..
La elección del cardenal Roncalli como el Papa Juan XXIII (1958) y, sobre todo, la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965) trajeron también “una época de deshielo” a la Iglesia católica.
La época de Pío XII (1939-1958) se caracteriza por su personalismo, la concepción doctrinal autoritaria y conservadora: antiprotestante, antiliberal, antimodernista y antisocialista y de condena de muchos teólogos, como los jesuitas Theillard de Chardin(1948), De Lubac y Bouillard(1950); los dominicos Congar, Chenu, Feret y Boisselot (1954), del movimiento de los curas obreros (1953). Sin embargo no condenó la dictadura franquista (1939), ni la invasión italiana de Albania (1939) o la de Polonia por Hitler (1939), ni el Holocausto, conocido por él en 1942. Pero sí firmó Concordatos con la Alemania nazi, con Salazar de Portugal y con la España franquista. (Hans Küng. Memorias).
Sin embargo, en Europa la teología había asumido las críticas marxista y liberal de que la religión pietista e intimista se volvía alienante y opio del pueblo, alejando de la Iglesia a las clases trabajadoras y, al mismo tiempo, muchos cristianos protestantes y católicos (Bonhoefer, Congar etc) habían tenido la experiencia de lucha contra el fascismo, codo con codo con partisanos comunistas y de tendencias de izquierda, en las trincheras de la Guerra mundial. Esta doble situación está en el origen de la renovación centroeuropea, en primer lugar, teológica que “se construye de abajo a arriba, a partir de la lectura e interpretación de la historia, en lugar de una teología deductiva”, elaborada por infinidad de teólogos como Congar, Chenu, De Lubac, Bouillard, Danielou, Karl Rahner, Urs von Balthasar, Schillebeeckx, Semmelroth, Bernard Häring, Hans Küng, Jean Baptista Metz, Ratzinger (Botey ) y, en segundo lugar, del movimiento de los “curas obreros” de Francia, iniciado por los abates Godin y Daniel en 1952. Todo ello servirá de preparación para la nueva época que inaugura Juan XXIII.
La etapa del Papa Juan (1958-1963) se caracteriza por la sencillez fraternal en lo personal, la corresponsabilidad en lo doctrinal y el diálogo con las otras confesiones cristianas y con el mundo, manifestada en sus Encíclicas Mater et Magistra (1961) y Pacem in Terris (1963), pero, sobre todo, por la convocatoria del Concilio Vaticano II (Enero del 1959. Alberigo).
Son conocidas las aportaciones fundamentales del Vaticano II, que incorporan las corrientes teológicas de la Europa central. Según la división del cardenal Suenens, la Iglesia “ad intra” se entiende, ante todo, como Sacramento-Misterio de Dios para la salvación histórica de la humanidad, especialmente los más desvalidos y empobrecidos. Y, en segundo lugar, como “Pueblo de Dios”, pueblo de hijos, de iguales, señalando que el ser clérigo o laico (los ministerios) es posterior a ser bautizado y miembro de un pueblo. Y “ad extra”,la Iglesia abandona su carácter de “sociedad perfecta”, enfrentada o paralela a la sociedad en que vive, por lo que reconocerá la plena autonomía de todo lo mundano: económico, social, político, cultural, religioso etc., con quien querrá entrar en diálogo, porque fuera de Ella también hay salvación.
El mensaje de salvación a los más pobres y oprimidos, tímidamente tratado en el Concilio, se desarrolló inmediatamente en América latina, a través de las Comunidades cristianas de Base. Los cristianos que vivían en las zonas rurales o en la periferia de las ciudades, agrupados en Comunidades humanas, reflexionan sobre su situación de pobreza, subdesarrollo y dependencia en que viven, descubriendo, al mismo tiempo, en su fe a un Dios que liberó a su pueblo (Exodo 2, 23-24), y como consecuencia participan en las luchas por su liberación humana que consideran anticipo del Reino, apoyando e integrándose en los movimientos políticos y guerrilleros de su entorno, como lo hace el sacerdote Camilo Torres en el ELN, en 1965, de Colombia. Nace así la Teología de la liberación cuyos planteamientos fueron asumidos en la Conferencia episcopal de Medellín (1968) (Boff).
En Europa, en la segunda mitad de los sesenta, se va fraguando, sobre todo en Francia, Bélgica, Holanda y Alemania, un fuerte movimiento de contestación frente a las instituciones, sobre todo, políticas, que da lugar al “Mayo del 68”. Participando de ese espíritu contestatario se produce, dentro de la Iglesia, el movimiento de “Curas contestatarios”, movimiento organizado que tiene su epicentro en Holanda. Participan en sus reuniones y asambleas curas españoles, sobre todo catalanes. Esta “contestación” nace de los documentos aperturistas del Vaticano II y de una exégesis bíblica aplicada a la realidad social. Este movimiento contribuye al nacimiento de las Comunidades de Base europeas y se disuelve entrado los años 70, al integrarse sus miembros en ellas. Las propias Comunidades de Base mantienen inicialmente un posicionamiento fuertemente contestatario y de secularización, que, a su vez, es origen de la “gran secularización” de sacerdotes, y religiosos/as de esos años y posteriores.
En nuestra patria, los movimientos apostólicos, especialmente la HOAC, la JOC y Vanguardia Obrera (VO) participaban activamente, desde 1956, junto a los militantes comunistas, en las organizaciones obreras clandestinas (Encarna y Hurtado), contribuyendo al nacimiento de los sindicatos de CCOO y el SOC (Esteban), prestándoles los medios materiales de que disponían: locales, multicopistas etc. Esta participación activa se extiende hasta la crisis de la Acción Católica, en 1966.
El Concilio puso fin al nacionalcatolicismo español (contrariamente al bloque occidental que siguió apoyando a la dictadura), desautorizando la concepción de la Iglesia como “sociedad perfecta”, auspiciando el derecho civil de la libertad religiosa frente al confesionalismo de Estado y urgiendo la renuncia de privilegios, particularmente la presentación de la terna para la elección de obispos y el fuero eclesiástico. El Concilio, por ello, no fue acogido favorablemente en España por el régimen franquista ni por la jerarquía. Una tímida reforma supuso, por parte de la dictadura, la Ley 44/1967 (28 de junio de 1967) sobre la libertad religiosa (Tamayo).
Por parte de los obispos españoles que asistieron al Concilio: Larraona, Albareda, Marcelino Olaechea, Cantero Cuadrado, Bueno Monreal, Casimiro Morcillo, entre otros, todo fueron cautelas en la aplicación de sus orientaciones, dada su formación neoescolástica y tridentina, muy alejada de la teología centroeuropea (Hurtado). Así lo demuestra la publicación de dos documentos publicados inmediatamente después del Concilio: El primero, Sobre la acción pastoral en la etapa postconciliar, fechado en Roma el día de la clausura del mismo Concilio (8 de diciembre de 1965), por sus muchos recelos sobre la libertad religiosa. Y, el segundo, La Iglesia y el orden temporal a la luz del Concilio, del 8 de mayo de 1966, en el que, sin dirigir ninguna crítica a la dictadura, sí critica a los movimientos apostólicos por su temporalismo, lo que abriría la crisis de la Acción Católica en ese mismo año. (Tamayo).
Diferente fue, sin embargo, la actitud de los sacerdotes y clero joven que, aunque formado en los seminarios preconciliares, se mostraba abierto a los aires renovadores. Activa fue su participación en la lucha por las libertades democráticas mediante cartas, homilías, encierros, prestación de locales etc (operación Moisés y encierro en el seminario de Bilbao 1966, en la Nunciatura y en el seminario de Madrid en el 1973) (Tamayo), costándoles a muchos la reclusión en conventos o la prisión en la “cárcel concordataria de Zamora”.
Dos hechos destacan por su importancia durante este tiempo. El primero es la celebración de la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, celebrada en Madrid, en septiembre de 1971, donde se trata de aplicar el Vaticano II a la realidad de la Iglesia española, aún bajo la dictadura. En ella se aboga por un Estado y sociedad no confesional y se declara caduco el Concordato con todas sus consecuencias. Por otra parte, se hace una decidida opción por el ejercicio de los derechos humanos y civiles, saliendo en defensa de tantos sacerdotes y religiosos/as que los estaban defendiendo (Tamayo 35).
El segundo, es el “caso Añoveros”, que tiene importancia por la tensión creada entre ambos poderes, llegándose casi a la ruptura. El obispo Antonio Añoveros ya se había señalado, siendo obispo de Cádiz, por su carta pastoral sobre la situación social del campo gaditano, muy alabada por los jornaleros del Marco de Jerez, Sanlúcar, Trebujena y fuertemente contestada por los terratenientes andaluces. Añoveros, durante toda su estancia en Cádiz, no sólo defendió al jornalero gaditano, sino que fue también un defensor valiente de sacerdotes y cristianos comprometidos, salvándoles de la represión fascista, al igual que lo haría posteriormente Bueno Monreal en Sevilla. Pero lo colmó a la dictadura fueron sus homilías de la Cuaresma de 1974, siendo ya obispo de Bilbao, criticando la uniformidad política de España, que fue causa de su arresto domiciliario, insólito totalmente en la persona de un obispo, y que estuvo a punto de romper las relaciones entre el régimen franquista y la Santa Sede. Posteriormente, la Homilía del Cardenal Tarancón, Presidente de la Conferencia Episcopal, en la Iglesia de los Jerónimos, con motivo de la proclamación, en 1975, de Juan Carlos I como Rey de España, da inicio a una nueva etapa de las relaciones de Iglesia-Estado.
En este ambiente de renovación eclesial española nacen las Comunidades Cristianas Populares y otros movimientos como Cristianos por el Socialismo, Asociación pro Derechos Humanos etc., que toman el relevo de los Movimientos especializados de Acción Católica.
Su nacimiento oficial puede fecharse en la reunión de representantes tenida en Monserrat el 1 y 2 de julio de 1969, con el nombre de Comunidades Eclesiales de Base, a la que asisten representantes de las siguientes zonas: Principado (Cataluña) e Islas Baleares; Valencia, Oviedo, zona Vasca del Norte (Bilbao y Guipúzcoa), Navarra (Pamplona y Vitoria), Aragón, Castellano central y zona Andaluza ( Documento 1). A finales de septiembre del mismo año 1969, se celebra en Valencia la I Asamblea Peninsular de Comunidades Cristianas de Base (Documento 2). Posteriormente, como consecuencia del Encuentro de El Escorial (1972), sobre la Teología de la Liberación en España, nace el movimiento de Iglesia Popular (Tamayo). Y, ya en octubre de 1973, a partir del proyecto de una Iglesia Popular, las Comunidades Cristianas de Base toman el nombre de Comunidades Cristianas Populares. En mayo de 1974 se redacta el documento llamado “Bases comunes de las C.C.P.” que sirve de orientación teórica y práctica de las mismas. En abril de 1980 se reformularon estas Bases (Documento de Alcobendas, p.12). En Godelleta (Valencia) se marcan “las líneas de actuación para el futuro” (Documento de Godelleta) y en Alcobendas (Madrid), en 1993, se reeditan estas Bases, con el título Comunidades Cristianas Populares, lo que somos y lo que queremos ser (Documento en la pag. web y fotocopiado).
2.- Contexto histórico de nuestro tiempo.
2.1. La situación socio-política de hoy.
A) General
· Mercado globalizado: identificar algunos rasgos fundamentales de la globalización: producción global; riqueza de unos pocos, hambre de muchos, tener y consumir como únicos valores del mercantilismo; señala las diferencias y antagonismos entre poseedores y desheredados…
· Mundo intercultural, interétnico. Las comunicaciones, transportes y movimientos migratorios favorecen la mezcla cultural y étnica: consecuencias …
· Mundo laico y sin tutela religiosa. La sociedad civil sólo se ocupa de organizar la ciudad terrena, el ámbito trascendente lo deja a cada individuo. Respeta las diversas religiones: consecuencias de esto para todas las religiones…
B) Señalar cómo influyen esos rasgos en España y Andalucía:
· En la composición del capitalismo español y andaluz-riqueza y pobreza
· En las nacionalidades, autonomías e inmigración
· En la libertad y práctica religiosa: catolicismo oficial y nuevos movimientos religiosos. Relaciones con otras religiones
2.2. La situación religiosa eclesial actual.
A) Características de la Jerarquía durante Juan Pablo II y Benedicto XVI:
· Involución política.- Lucha contra el comunismo (episodio de los 14 obispos polacos “espías” del comunismo polaco). Se intenta cristianizar desde el poder, vuelta a las formas teocráticas de la sociedad (Constitución europea)..- Expresión racional de la Fe (Benedicto XVI en Ratisbona).- Señalar otras
· Involución teológica.- Respecto al Vaticano II:
- Iglesia jerárquica, olvido del sentido de “pueblo de Dios”, de la colegialidad,…
- No se valora la autonomía de humano y la sociedad civil: sexualidad, mujer
- Vuelta a lo piadoso, interior, olvido de los signos de los tiempos.
- Condena de la Teol. de la liberación del oprimido.
· Involución moral.- Obsesión por lo sexual, defensa de la familia tradicional, contra el divorcio, el aborto, la contracepción, el control de natalidad, eutanasia, homosexualidad etc. Señalar otras
b) Señalar otras características referentes a España, Andalucía y Sevilla:
· Deslizamiento hacia la derecha política: Críticas a los convenios con el Gobierno: financiación de la Iglesia, asignatura de Religión; manifestaciones con el PP..
· Postura autoritaria de los últimos documentos de la Conferencia Episcopal
· Involución moral: células madre, aborto, preservativo…
· Olvido de los problemas fundamentales de la sociedad: paro, inmigración, terrorismo
Comunidad de Fuente Verde
Enero del 2007
Tengo poco tiempo para aportar algo serio pero el análisis socio-político me parece un poco clásico y construido desde la concepción de parte de la izquierda, especialmente desde la cercanía a la militancia y concepciones comunistas.
Creo que se olvidan escenarios, corrientes científicas y técnicas, posicionamientos de sectores…
Por ejemplo no se dice nada de las luchas de liberación colonial en África y de la importante influencia dialéctica en la sociedad europea, incluso, aunque mucho menor, en la sociedad española. La lucha en Argelia transforma no sólo el norte de África, modifica e influye especialmente en la izquierda francesa e incluso en España que sirve de cobijo a muchos militares y militantes de la OAS. Incluso se habla de la vía argelina al socialismo. La descolonización de Marruecos revierte también de forma clara en España, incluso en su ejército, muy vinculado a esa región. Yo recuerdo que a los primeros judíos que conocí, cristianizados en parte en su imagen, eran españoles repatriados de Marruecos en los años cincuenta y principio de los sesenta.
Nada se dice del Oriente Próximo con el nacimiento del Estado de Israel y el comienzo de las largas luchas y penalidades de Palestina, la Guerra de los 7 días, la destrucción de Líbano o por parte del nacionalismo de Nasser… Todo esto tuvo grandisima importancia geoestratégica en su momento y ya vemos lo que supone en estos momentos.
La importancia de las descolonizaciones del Congo, de la antigua Rodhesia etc. fueron decisiva política, económica, demográfica, culturalmente, etc. en todo Centro Europa e Inglaterra. También abrieron, de par en par, a la sociedad europea occidental y cristiana a otras religiones. La guerra del Congo con la implicación de las Grandes Potencias fue de una importancia capital. Véase Informe sobre la información, de Vázquez Montalbán.
También se calla la crisis económica mundial de los 70 etc.
Aunque nuestra sociedad sevillana y andaluza se encontraba estancada, en la Universidad se movían nuevos aires: D. Ramón Carande, D. José de la Peña, Jimenez Fernández … Nacía una nueva derecha que culturalmente era abierta, colaboradora e incluso comprometida, especialmente en los años 70: Rafael Atienza, García Añoveros… juntos con otros colaboradores y experiencias como el nacimiento de la Ilustración Regional. En España, Ruiz Jimenez es un referente a finales de los cincuenta y en los sesenta: Cuadernos para el Diálogo, La Asociación Amigos de la UNESCO…
También en los setenta nace Jueces por la Democracia, la Unión Democrática Militar….
¿Cómo se ha omitido todo el proceso de destrucción y autodestrucción de la Europa Comunista y su repercusión en la militancia y organización de izquierda?
Pero existe un olvido de la actividad reaccionaria y contrarrevolucionaria no sólo en el aspecto político, sino económico, cultural, religioso: Escuela de Chicago, Friedman, el crecimiento de las Iglesias y movimientos carismáticos, neocatecumenales y su desarrollo y expansión por todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, financiado por EEUU, o en España con movimientos como el Opus, Legionarios, KIcos…
En el aspecto de la revolución tecnocientífica los últimos 40 años son determinantes y no se dice nada absolutamente, cuando esta revolución es fundamental para comprender y comprendernos.
¿Por qué no se habla de la píldora y de la importancia en la revolución sexual y en el feminismo? ¿Por qué se olvida la aparición de la informática y la socialización de la televisión?
¿Cómo comprender nuestra quiebra ética sin tener presente estas revoluciones políticas, sociales, económicas, científicas? ¿Cómo entender, compaginar, crear en unas sociedad en que la tarea fundamental es crear nuestro propio currículum en competencia y a la vez en la máxima fragilidad? (Beck)
No se habla de la feminización de la sociedad, ni del envejecimiento ¿sobre que sociedad pretendemos actuar? ¿A qué sociedad deseamos anunciar Jesús?
En cuanto al nacimiento de las Comunidades en Sevilla, yo, en esa época no me movía ni siquiera a nivel andaluz, puedo testificar que a mediados del 1964, en Triana, en concreto en la Parroquia de S. Gonzalo y el barrio del Tardón, surgió una base de lo que en febrero del 65, con las llamadas Misiones de Sevilla, sería una Comunidad de Base en toda regla. No era simplemente un grupo cristiano o de la Acción Católica, procedíamos de ella, pero tuvimos que abandonarla porque “éramos chicos y chicas juntos y con igualdad de voz y voto”. Tuvimos, desde febrero 65 a los primeros años 70, varios lugares de celebración de Eucaristías y círculos de formación y reflexión, seguíamos el método de la Revisión de Vida y estuvieron con nosotros más de 6 curas. Además formamos una asociación, Juan XXIII, que fue cuna de militantes de partidos, sindicatos y asociaciones de barrios y que se integraron en la clandestinidad en muchos ellos: Socialistas, comunistas en sus diferentes organizaciones, anarquistas… Desarrollamos al principio, todavía en los locales de la Parroquia de S. Gonzalo, una revista sonora utilizando una grabadora, posteriormente editábamos unas hojas (existen copias). Nuestro grupo se dividió varias veces, al menos unos cuantos y yo, caminamos por otros derroteros hasta desaparecer nosotros como grupo hacia el 73 ó 74.
Paco Sevilla 13 de enero 07
Sevilla- Comunidad de Fuente Verde 21-01-2007
Las CCP nacen en los años posteriores al Concilio, en un contexto socio-político y religioso muy diferente al actual. Por ello, antes de reflexionar sobre el contexto histórico de hoy, presentamos una síntesis del contexto sociopolítico y religioso del tiempo en que nacen las Comunidades, que nos ayudará a comprender el porqué de su nacimiento. En segundo lugar, trataremos de analizar el contexto socio-político y religioso actual, con el objetivo de que nos ayude a ver a las necesidades históricas a las que respondemos hoy las CCP .
1.- Contexto histórico del nacimiento de las C.C.P.
1.1. Situación socio-política..
Las CCP nacen en los años sesenta en América latina, en tiempos de la “coexistencia política” entre los bloques occidental y soviético.
Es la época del “deshielo” en la URSS, en frase de Ilia Erenburg, inaugurada por N.Kruschev en el XX Congreso del PCUS, en el 1956, condenando los crímenes de Stalin. Es, a su vez, el fin del macartismo y de las primeras medidas de la integración racial en EEUU (1957). La visita del Vicepresidente Nixon a la URSS (1960) y de Kruschev a EEUU (septiembre 1960) fue como un apretón de manos entre los dos bloques. Vendrían después la elección del Presidente Kennedy (1961), la marcha a Washington, en 1963, liderada por Martin Luther King, en apoyo de los Derechos civiles de los ciudadanos negros, y la escalada de protestas estudiantiles contra la guerra de Vietnam (1968), que coinciden con las manifestaciones del mayo francés.
Es la época igualmente de las luchas antiimperialistas en América latina, inauguradas por la revolución cubana. Cuba, tras su independencia de España, quedó como un protectorado de EEUU, quien explota, igual que al resto de América latina, sus materias primas y la transforma en casa de juego y de ocio turístico, a través de los dictadores especialmente Fulgencio Bautista (1952-1959). El triunfo de Castro y del “Che”, en enero de 1959, pone de manifiesto que el control imperialista sobre América latina puede ser vencido por las armas y a pocos kilómetros (180) de sus costas.
La revolución cubana sirvió de modelo y apoyo al resto de los movimientos populares revolucionarios que nacen y se desarrollan, en los años 60, en América latina, como las organizaciones guerrilleras rurales (las FAR de Guatemala, el ELN de Colombia, el MIR de Perú, la guerrilla del Che en Bolivia), las guerrillas urbanas (tupamaros de Uruguay y montoneros de Argentina) y los gobiernos militares nacionalistas (Juan Velasco Alvarado en Perú, y Omar Torrijos en Panamá, en 1968). El avance de la izquierda latinoamericana culminará en Chile con el triunfo electoral de la Unión Popular de Salvador Allende, en septiembre de 1970, hecho que conmueve al bloque occidental, por ser la primera vez que un candidato marxista llega al poder, en un país occidental, por la vía democrática.
En este contexto sociopolítico nacen en Latinoamérica las Comunidades cristianas de Base, grupos de cristianos que, apoyados en la Teología de la Liberación que ellos elaboran, participan en los movimientos sociales y políticos de liberación de sus pueblos.
Refiriéndonos a nuestro país, sabemos que durante “la guerra fría” la dictadura franquista es aceptada en el bloque occidental. De ser el último reducto del fascismo europeo, pasa a ser considerada como “campeona del anticomunismo”, en frase de Churchil, pasando, por ello, de la condena de la ONU, en 1946, con la retirada de los embajadores aliados, a su reconocimiento internacional, a través de la firma del Concordato con el Vaticano y del Tratado de ayuda económica y militar con los EE UU., ocurridas ambas en 1953. La rehabilitación total del régimen franquista ocurriría, en 1955, al ser admitida en la ONU, incluso con el voto favorable de la URSS.
La España franquista, mediante estos acuerdos, sale de la autarquía y del aislamiento internacional, pero aumenta el control dictatorial interno, reprimiendo las libertades político-sindicales y el control ideológico-religioso, mediante el nacionalcatolicismo. Al ser España oficialmente un estado católico, quien se sitúa en la oposición al régimen y denuncia la conculcación de derechos se pone al lado de los enemigos de la fe.
Una gran parte del pueblo español se resistió siempre, aunque con oscilaciones, a la dictadura franquista reclamando con paros, manifestaciones, huelgas etc., las libertades democráticas, sufriendo represión, multas, cárcel y muerte. Pero esta “Oposición” no se puso nunca totalmente de acuerdo en los medios para derribar a la dictadura, tal vez por miedo al liderazgo del Partido Comunista. Por ello, tras la muerte del dictador en 1975, la transición del régimen dictatorial al democrático se hizo más como una “reforma pactada” que como “ruptura democrática”, siendo las fuerzas reformistas del régimen anterior –Suárez, Gutiérrez Mellado y otros- quienes lideraron la transición, a partir de las primeras elecciones de junio de 1977.
1.2.- Situación religiosa..
La elección del cardenal Roncalli como el Papa Juan XXIII (1958) y, sobre todo, la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965) trajeron también “una época de deshielo” a la Iglesia católica.
La época de Pío XII (1939-1958) se caracteriza por su personalismo, la concepción doctrinal autoritaria y conservadora: antiprotestante, antiliberal, antimodernista y antisocialista y de condena de muchos teólogos, como los jesuitas Theillard de Chardin(1948), De Lubac y Bouillard(1950); los dominicos Congar, Chenu, Feret y Boisselot (1954), del movimiento de los curas obreros (1953). Sin embargo no condenó la dictadura franquista (1939), ni la invasión italiana de Albania (1939) o la de Polonia por Hitler (1939), ni el Holocausto, conocido por él en 1942. Pero sí firmó Concordatos con la Alemania nazi, con Salazar de Portugal y con la España franquista. (Hans Küng. Memorias).
Sin embargo, en Europa la teología había asumido las críticas marxista y liberal de que la religión pietista e intimista se volvía alienante y opio del pueblo, alejando de la Iglesia a las clases trabajadoras y, al mismo tiempo, muchos cristianos protestantes y católicos (Bonhoefer, Congar etc) habían tenido la experiencia de lucha contra el fascismo, codo con codo con partisanos comunistas y de tendencias de izquierda, en las trincheras de la Guerra mundial. Esta doble situación está en el origen de la renovación centroeuropea, en primer lugar, teológica que “se construye de abajo a arriba, a partir de la lectura e interpretación de la historia, en lugar de una teología deductiva”, elaborada por infinidad de teólogos como Congar, Chenu, De Lubac, Bouillard, Danielou, Karl Rahner, Urs von Balthasar, Schillebeeckx, Semmelroth, Bernard Häring, Hans Küng, Jean Baptista Metz, Ratzinger (Botey ) y, en segundo lugar, del movimiento de los “curas obreros” de Francia, iniciado por los abates Godin y Daniel en 1952. Todo ello servirá de preparación para la nueva época que inaugura Juan XXIII.
La etapa del Papa Juan (1958-1963) se caracteriza por la sencillez fraternal en lo personal, la corresponsabilidad en lo doctrinal y el diálogo con las otras confesiones cristianas y con el mundo, manifestada en sus Encíclicas Mater et Magistra (1961) y Pacem in Terris (1963), pero, sobre todo, por la convocatoria del Concilio Vaticano II (Enero del 1959. Alberigo).
Son conocidas las aportaciones fundamentales del Vaticano II, que incorporan las corrientes teológicas de la Europa central. Según la división del cardenal Suenens, la Iglesia “ad intra” se entiende, ante todo, como Sacramento-Misterio de Dios para la salvación histórica de la humanidad, especialmente los más desvalidos y empobrecidos. Y, en segundo lugar, como “Pueblo de Dios”, pueblo de hijos, de iguales, señalando que el ser clérigo o laico (los ministerios) es posterior a ser bautizado y miembro de un pueblo. Y “ad extra”,la Iglesia abandona su carácter de “sociedad perfecta”, enfrentada o paralela a la sociedad en que vive, por lo que reconocerá la plena autonomía de todo lo mundano: económico, social, político, cultural, religioso etc., con quien querrá entrar en diálogo, porque fuera de Ella también hay salvación.
El mensaje de salvación a los más pobres y oprimidos, tímidamente tratado en el Concilio, se desarrolló inmediatamente en América latina, a través de las Comunidades cristianas de Base. Los cristianos que vivían en las zonas rurales o en la periferia de las ciudades, agrupados en Comunidades humanas, reflexionan sobre su situación de pobreza, subdesarrollo y dependencia en que viven, descubriendo, al mismo tiempo, en su fe a un Dios que liberó a su pueblo (Exodo 2, 23-24), y como consecuencia participan en las luchas por su liberación humana que consideran anticipo del Reino, apoyando e integrándose en los movimientos políticos y guerrilleros de su entorno, como lo hace el sacerdote Camilo Torres en el ELN, en 1965, de Colombia. Nace así la Teología de la liberación cuyos planteamientos fueron asumidos en la Conferencia episcopal de Medellín (1968) (Boff).
En Europa, en la segunda mitad de los sesenta, se va fraguando, sobre todo en Francia, Bélgica, Holanda y Alemania, un fuerte movimiento de contestación frente a las instituciones, sobre todo, políticas, que da lugar al “Mayo del 68”. Participando de ese espíritu contestatario se produce, dentro de la Iglesia, el movimiento de “Curas contestatarios”, movimiento organizado que tiene su epicentro en Holanda. Participan en sus reuniones y asambleas curas españoles, sobre todo catalanes. Esta “contestación” nace de los documentos aperturistas del Vaticano II y de una exégesis bíblica aplicada a la realidad social. Este movimiento contribuye al nacimiento de las Comunidades de Base europeas y se disuelve entrado los años 70, al integrarse sus miembros en ellas. Las propias Comunidades de Base mantienen inicialmente un posicionamiento fuertemente contestatario y de secularización, que, a su vez, es origen de la “gran secularización” de sacerdotes, y religiosos/as de esos años y posteriores.
En nuestra patria, los movimientos apostólicos, especialmente la HOAC, la JOC y Vanguardia Obrera (VO) participaban activamente, desde 1956, junto a los militantes comunistas, en las organizaciones obreras clandestinas (Encarna y Hurtado), contribuyendo al nacimiento de los sindicatos de CCOO y el SOC (Esteban), prestándoles los medios materiales de que disponían: locales, multicopistas etc. Esta participación activa se extiende hasta la crisis de la Acción Católica, en 1966.
El Concilio puso fin al nacionalcatolicismo español (contrariamente al bloque occidental que siguió apoyando a la dictadura), desautorizando la concepción de la Iglesia como “sociedad perfecta”, auspiciando el derecho civil de la libertad religiosa frente al confesionalismo de Estado y urgiendo la renuncia de privilegios, particularmente la presentación de la terna para la elección de obispos y el fuero eclesiástico. El Concilio, por ello, no fue acogido favorablemente en España por el régimen franquista ni por la jerarquía. Una tímida reforma supuso, por parte de la dictadura, la Ley 44/1967 (28 de junio de 1967) sobre la libertad religiosa (Tamayo).
Por parte de los obispos españoles que asistieron al Concilio: Larraona, Albareda, Marcelino Olaechea, Cantero Cuadrado, Bueno Monreal, Casimiro Morcillo, entre otros, todo fueron cautelas en la aplicación de sus orientaciones, dada su formación neoescolástica y tridentina, muy alejada de la teología centroeuropea (Hurtado). Así lo demuestra la publicación de dos documentos publicados inmediatamente después del Concilio: El primero, Sobre la acción pastoral en la etapa postconciliar, fechado en Roma el día de la clausura del mismo Concilio (8 de diciembre de 1965), por sus muchos recelos sobre la libertad religiosa. Y, el segundo, La Iglesia y el orden temporal a la luz del Concilio, del 8 de mayo de 1966, en el que, sin dirigir ninguna crítica a la dictadura, sí critica a los movimientos apostólicos por su temporalismo, lo que abriría la crisis de la Acción Católica en ese mismo año. (Tamayo).
Diferente fue, sin embargo, la actitud de los sacerdotes y clero joven que, aunque formado en los seminarios preconciliares, se mostraba abierto a los aires renovadores. Activa fue su participación en la lucha por las libertades democráticas mediante cartas, homilías, encierros, prestación de locales etc (operación Moisés y encierro en el seminario de Bilbao 1966, en la Nunciatura y en el seminario de Madrid en el 1973) (Tamayo), costándoles a muchos la reclusión en conventos o la prisión en la “cárcel concordataria de Zamora”.
Dos hechos destacan por su importancia durante este tiempo. El primero es la celebración de la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, celebrada en Madrid, en septiembre de 1971, donde se trata de aplicar el Vaticano II a la realidad de la Iglesia española, aún bajo la dictadura. En ella se aboga por un Estado y sociedad no confesional y se declara caduco el Concordato con todas sus consecuencias. Por otra parte, se hace una decidida opción por el ejercicio de los derechos humanos y civiles, saliendo en defensa de tantos sacerdotes y religiosos/as que los estaban defendiendo (Tamayo 35).
El segundo, es el “caso Añoveros”, que tiene importancia por la tensión creada entre ambos poderes, llegándose casi a la ruptura. El obispo Antonio Añoveros ya se había señalado, siendo obispo de Cádiz, por su carta pastoral sobre la situación social del campo gaditano, muy alabada por los jornaleros del Marco de Jerez, Sanlúcar, Trebujena y fuertemente contestada por los terratenientes andaluces. Añoveros, durante toda su estancia en Cádiz, no sólo defendió al jornalero gaditano, sino que fue también un defensor valiente de sacerdotes y cristianos comprometidos, salvándoles de la represión fascista, al igual que lo haría posteriormente Bueno Monreal en Sevilla. Pero lo colmó a la dictadura fueron sus homilías de la Cuaresma de 1974, siendo ya obispo de Bilbao, criticando la uniformidad política de España, que fue causa de su arresto domiciliario, insólito totalmente en la persona de un obispo, y que estuvo a punto de romper las relaciones entre el régimen franquista y la Santa Sede. Posteriormente, la Homilía del Cardenal Tarancón, Presidente de la Conferencia Episcopal, en la Iglesia de los Jerónimos, con motivo de la proclamación, en 1975, de Juan Carlos I como Rey de España, da inicio a una nueva etapa de las relaciones de Iglesia-Estado.
En este ambiente de renovación eclesial española nacen las Comunidades Cristianas Populares y otros movimientos como Cristianos por el Socialismo, Asociación pro Derechos Humanos etc., que toman el relevo de los Movimientos especializados de Acción Católica.
Su nacimiento oficial puede fecharse en la reunión de representantes tenida en Monserrat el 1 y 2 de julio de 1969, con el nombre de Comunidades Eclesiales de Base, a la que asisten representantes de las siguientes zonas: Principado (Cataluña) e Islas Baleares; Valencia, Oviedo, zona Vasca del Norte (Bilbao y Guipúzcoa), Navarra (Pamplona y Vitoria), Aragón, Castellano central y zona Andaluza ( Documento 1). A finales de septiembre del mismo año 1969, se celebra en Valencia la I Asamblea Peninsular de Comunidades Cristianas de Base (Documento 2). Posteriormente, como consecuencia del Encuentro de El Escorial (1972), sobre la Teología de la Liberación en España, nace el movimiento de Iglesia Popular (Tamayo). Y, ya en octubre de 1973, a partir del proyecto de una Iglesia Popular, las Comunidades Cristianas de Base toman el nombre de Comunidades Cristianas Populares. En mayo de 1974 se redacta el documento llamado “Bases comunes de las C.C.P.” que sirve de orientación teórica y práctica de las mismas. En abril de 1980 se reformularon estas Bases (Documento de Alcobendas, p.12). En Godelleta (Valencia) se marcan “las líneas de actuación para el futuro” (Documento de Godelleta) y en Alcobendas (Madrid), en 1993, se reeditan estas Bases, con el título Comunidades Cristianas Populares, lo que somos y lo que queremos ser (Documento en la pag. web y fotocopiado).
2.- Contexto histórico de nuestro tiempo.
2.1. La situación socio-política de hoy.
A) General
· Mercado globalizado: identificar algunos rasgos fundamentales de la globalización: producción global; riqueza de unos pocos, hambre de muchos, tener y consumir como únicos valores del mercantilismo; señala las diferencias y antagonismos entre poseedores y desheredados…
· Mundo intercultural, interétnico. Las comunicaciones, transportes y movimientos migratorios favorecen la mezcla cultural y étnica: consecuencias …
· Mundo laico y sin tutela religiosa. La sociedad civil sólo se ocupa de organizar la ciudad terrena, el ámbito trascendente lo deja a cada individuo. Respeta las diversas religiones: consecuencias de esto para todas las religiones…
B) Señalar cómo influyen esos rasgos en España y Andalucía:
· En la composición del capitalismo español y andaluz-riqueza y pobreza
· En las nacionalidades, autonomías e inmigración
· En la libertad y práctica religiosa: catolicismo oficial y nuevos movimientos religiosos. Relaciones con otras religiones
2.2. La situación religiosa eclesial actual.
A) Características de la Jerarquía durante Juan Pablo II y Benedicto XVI:
· Involución política.- Lucha contra el comunismo (episodio de los 14 obispos polacos “espías” del comunismo polaco). Se intenta cristianizar desde el poder, vuelta a las formas teocráticas de la sociedad (Constitución europea)..- Expresión racional de la Fe (Benedicto XVI en Ratisbona).- Señalar otras
· Involución teológica.- Respecto al Vaticano II:
- Iglesia jerárquica, olvido del sentido de “pueblo de Dios”, de la colegialidad,…
- No se valora la autonomía de humano y la sociedad civil: sexualidad, mujer
- Vuelta a lo piadoso, interior, olvido de los signos de los tiempos.
- Condena de la Teol. de la liberación del oprimido.
· Involución moral.- Obsesión por lo sexual, defensa de la familia tradicional, contra el divorcio, el aborto, la contracepción, el control de natalidad, eutanasia, homosexualidad etc. Señalar otras
b) Señalar otras características referentes a España, Andalucía y Sevilla:
· Deslizamiento hacia la derecha política: Críticas a los convenios con el Gobierno: financiación de la Iglesia, asignatura de Religión; manifestaciones con el PP..
· Postura autoritaria de los últimos documentos de la Conferencia Episcopal
· Involución moral: células madre, aborto, preservativo…
· Olvido de los problemas fundamentales de la sociedad: paro, inmigración, terrorismo
Comunidad de Fuente Verde
Enero del 2007
Tengo poco tiempo para aportar algo serio pero el análisis socio-político me parece un poco clásico y construido desde la concepción de parte de la izquierda, especialmente desde la cercanía a la militancia y concepciones comunistas.
Creo que se olvidan escenarios, corrientes científicas y técnicas, posicionamientos de sectores…
Por ejemplo no se dice nada de las luchas de liberación colonial en África y de la importante influencia dialéctica en la sociedad europea, incluso, aunque mucho menor, en la sociedad española. La lucha en Argelia transforma no sólo el norte de África, modifica e influye especialmente en la izquierda francesa e incluso en España que sirve de cobijo a muchos militares y militantes de la OAS. Incluso se habla de la vía argelina al socialismo. La descolonización de Marruecos revierte también de forma clara en España, incluso en su ejército, muy vinculado a esa región. Yo recuerdo que a los primeros judíos que conocí, cristianizados en parte en su imagen, eran españoles repatriados de Marruecos en los años cincuenta y principio de los sesenta.
Nada se dice del Oriente Próximo con el nacimiento del Estado de Israel y el comienzo de las largas luchas y penalidades de Palestina, la Guerra de los 7 días, la destrucción de Líbano o por parte del nacionalismo de Nasser… Todo esto tuvo grandisima importancia geoestratégica en su momento y ya vemos lo que supone en estos momentos.
La importancia de las descolonizaciones del Congo, de la antigua Rodhesia etc. fueron decisiva política, económica, demográfica, culturalmente, etc. en todo Centro Europa e Inglaterra. También abrieron, de par en par, a la sociedad europea occidental y cristiana a otras religiones. La guerra del Congo con la implicación de las Grandes Potencias fue de una importancia capital. Véase Informe sobre la información, de Vázquez Montalbán.
También se calla la crisis económica mundial de los 70 etc.
Aunque nuestra sociedad sevillana y andaluza se encontraba estancada, en la Universidad se movían nuevos aires: D. Ramón Carande, D. José de la Peña, Jimenez Fernández … Nacía una nueva derecha que culturalmente era abierta, colaboradora e incluso comprometida, especialmente en los años 70: Rafael Atienza, García Añoveros… juntos con otros colaboradores y experiencias como el nacimiento de la Ilustración Regional. En España, Ruiz Jimenez es un referente a finales de los cincuenta y en los sesenta: Cuadernos para el Diálogo, La Asociación Amigos de la UNESCO…
También en los setenta nace Jueces por la Democracia, la Unión Democrática Militar….
¿Cómo se ha omitido todo el proceso de destrucción y autodestrucción de la Europa Comunista y su repercusión en la militancia y organización de izquierda?
Pero existe un olvido de la actividad reaccionaria y contrarrevolucionaria no sólo en el aspecto político, sino económico, cultural, religioso: Escuela de Chicago, Friedman, el crecimiento de las Iglesias y movimientos carismáticos, neocatecumenales y su desarrollo y expansión por todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, financiado por EEUU, o en España con movimientos como el Opus, Legionarios, KIcos…
En el aspecto de la revolución tecnocientífica los últimos 40 años son determinantes y no se dice nada absolutamente, cuando esta revolución es fundamental para comprender y comprendernos.
¿Por qué no se habla de la píldora y de la importancia en la revolución sexual y en el feminismo? ¿Por qué se olvida la aparición de la informática y la socialización de la televisión?
¿Cómo comprender nuestra quiebra ética sin tener presente estas revoluciones políticas, sociales, económicas, científicas? ¿Cómo entender, compaginar, crear en unas sociedad en que la tarea fundamental es crear nuestro propio currículum en competencia y a la vez en la máxima fragilidad? (Beck)
No se habla de la feminización de la sociedad, ni del envejecimiento ¿sobre que sociedad pretendemos actuar? ¿A qué sociedad deseamos anunciar Jesús?
En cuanto al nacimiento de las Comunidades en Sevilla, yo, en esa época no me movía ni siquiera a nivel andaluz, puedo testificar que a mediados del 1964, en Triana, en concreto en la Parroquia de S. Gonzalo y el barrio del Tardón, surgió una base de lo que en febrero del 65, con las llamadas Misiones de Sevilla, sería una Comunidad de Base en toda regla. No era simplemente un grupo cristiano o de la Acción Católica, procedíamos de ella, pero tuvimos que abandonarla porque “éramos chicos y chicas juntos y con igualdad de voz y voto”. Tuvimos, desde febrero 65 a los primeros años 70, varios lugares de celebración de Eucaristías y círculos de formación y reflexión, seguíamos el método de la Revisión de Vida y estuvieron con nosotros más de 6 curas. Además formamos una asociación, Juan XXIII, que fue cuna de militantes de partidos, sindicatos y asociaciones de barrios y que se integraron en la clandestinidad en muchos ellos: Socialistas, comunistas en sus diferentes organizaciones, anarquistas… Desarrollamos al principio, todavía en los locales de la Parroquia de S. Gonzalo, una revista sonora utilizando una grabadora, posteriormente editábamos unas hojas (existen copias). Nuestro grupo se dividió varias veces, al menos unos cuantos y yo, caminamos por otros derroteros hasta desaparecer nosotros como grupo hacia el 73 ó 74.
Paco Sevilla 13 de enero 07

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