martes, febrero 27, 2007

En torno a ¿Iglesia.., qué Iglesia? Aclarando ideas y tomando postura

A continuación coloco mi respuesta a un breve escrito aparecido en EcleSALia, que también transcribo
En torno a ¿Iglesia… ¿qué Iglesia?
Francisco Barco Solleiro
Sevilla

A la Iglesia virtual que se reúne en EcleSALia.
Ya somos más de ocho mil las personas que acudimos directamente a sus atrios e infinidad las de las diásporas. A todas ellas: PAZ Y BIEN.
Llevo reflexionado y orando desde que leí el escrito de Santiago Daniel desde la Laguna, al menos en los tiempos libres que me dejan mis actividades, y deseo manifestar que no me ha dejado indiferente. Es más, he debido contenerme, aplacar mi vehemencia y esperar antes de ponerme al ordenador.
Reconociéndome en el espíritu de la carta a los Gálatas me he atrevido a escribir estas consideraciones, a expresar mis perplejidades y exponer mis preguntas. Pido disculpas y agradezco vuestras consideraciones. No deseo iniciar una polémica.
Dice Santiago Daniel que Jesús llamó a los necios, los insignificantes, pienso yo que gracias a ello me puedo contar entre vosotros, pero “de este mundo”, ¿no? No creo que tenga esta actitud de Jesús nada en contra de la obligación humana y la responsabilidad cristiana de pensar, de conocer, de tener criterios fundados.
Es más. Según manifiesta en su escrito nuestro hermano de la Iglesia de la Laguna, es profesor, no sé si de religión católica, o de otra asignatura, pero profesor, y esto supone, entiendo yo, que trabaja responsablemente por ayudar a sus alumnos en el descubrimiento, la investigación, los aprendizajes en libertad, con conciencia crítica que les ayude a ser personas libres, autónomas, críticas y solidarias. Entonces ¿por qué manifiesta un cierto rechazo a teólogos, científicos, pensadores…?
Parece que tiene una obsesión contra los cristianos por el socialismo, dos veces se refiere a ellos despectivamente en un escrito tan corto. ¿No manifiesta un cierto juicio de valor peyorativo, algo de lo que en su mismo escrito abomina?
El amor nos abre el corazón y los ojos, pero no nos quita el juicio. Además ¿qué podemos pensar de los juicios de Jesús a los escribas, fariseos, al poder, a los sacerdotes, de la parábola del samaritano, qué decir de la actitud del admirado Pablo con los que siembran la discordia en la comunidad, los que se emborrachan antes de recordar la Cena del Señor, con Pedro, con Bernabé…? ¿No parece que usa la palabra del Señor como una verdad contra los otros, como arma arrojadiza, e interpreta los textos en el sentido que le conviene? ¿No está catalogando a los demás? Me recuerda a aquellos discípulos del Señor que andaban preocupados por los que sanaban en nombre de Jesús sin ser de ellos.
No quisiera polemizar demasiado y no entro a valorar lo “del Belén”, pero ¿no parece añorar una cierta cristiandad contraria a lo de la sal de la tierra, a la pequeña semilla de mostaza que es el Reino de Dios?
Además, en qué quedamos, ¿somos nosotros los que construimos la Iglesia o es el Espíritu de Dios?
Para concluir ¿no parece que está tomando partido por unos, los vencedores? ¿No creemos, y hablo de cristiano a cristiano, que el perdón, el único perdón que nos enseñó Jesús, el del Hijo pródigo, el que pedimos y ofrecemos cada día en el Padre Nuestro, es aquel que devuelve la dignidad al ofendido? ¿Qué mejor devolución de la dignidad de alguien matado, asesinado, escarnecido, que lo que intenta hacer la “memoria histórica” que, a mi entender, con tanta superficialidad, partidismo y falta de caridad se denigra en el escrito? Los vencedores tuvieron su recuerdo y su dignidad, y esto no se lo quita.
No os distraigo más. Deseo terminar con agradecimiento y con las palabras de Pagola en su comentario a la Cuaresma aparecido en estas páginas días pasados: “Es diabólico organizar la religión como un sistema de creencias y prácticas que dan seguridad. No se construye un mundo más humano refugiándose cada uno en su propia religión. Es necesario asumir a veces compromisos arriesgados, confiando en Dios como Jesús”.

Paco Barco
Pensionista, abuelo y cristiano por el socialismo no por ni con exclusión.
Sevilla 25 de febrero 2007

Sigue el artículo de EcleSALia
ISSN: 1579-6345
ecleSALia 23 de febrero de 2007


IGLESIA… ¿QUÉ IGLESIA?
SANTIAGO DANIEL CATALÁN
LA LAGUNA (TENERIFE).

ECLESALIA, 23/02/07.- Preguntaba la semana pasada a mis alumnos de 6º de Primaria “¿qué entendían por la palabra IGLESIA?”.
La cuestión fue planteada con la idea de poner sobre el tapete todas las concepciones que cada cual se ha ido haciendo sobre ella a lo largo de sus 11-12 años de edad. Salvo algunos niños y niñas a quienes este término no les decía nada (porque para ellos Dios no existe o porque han tenido una experiencia desilusionante de ella)… el resto me sorprendió por sus respuestas tremendamente positivas (basadas en su experiencia de la misma).
Acabada la clase de Religión me quedé pensando en sus comentarios y el diálogo-debate que luego se derivó de las distintas opiniones expresadas y comprobé cómo esta Iglesia que los “entendidos” disocian y catalogan –según sus propios prejuicios y no según su realidad, todo hay que decirlo- como “integrista o arcaica, inmovilista y tradicional, conservadora” o “progresista, renovadora, más fiel al Evangelio y, por lo tanto, más cercana al ser humano y a los valores evangélicos” no se corresponde con lo que es realmente (los niños dicen lo que ven y en esa sencillez descubren verdades como catedrales) y yo, francamente, prefiero creerles a ellos que a las elucubraciones de tanto iluminado que se cree con la capacidad de juzgar y condenar no sólo hechos y/o apariencias de algunos sino de entrar en las descalificaciones o juicios gratuitos sobre algunas de las personas que forman esta Iglesia.
Jesús llamó a su seguimiento lo necio, lo insignificante… para confundir a los sabios
Lo dijo un conocido, ¿le recuerdan? Cada vez que releo ese texto… y pienso en mí mismo… le doy toda la razón. Aquel hombre tenía un profundo sentido de la humildad; tampoco en todos sus escritos he visto ni una sola expresión de condena a nadie ni de atreverse a juzgar a los demás, siguiendo así fielmente las enseñanzas del Maestro.
Pero ¿qué es lo necio?, ¿qué es lo insignificante? ¿Son los teólogos de una y otra escuela teológica?, ¿son los gnósticos autoidentificados como cristianos?, ¿son los miembros de movimientos cristianos vanguardistas, progresistas, cristianos por el socialismo, etc...? No, ¿verdad?, no se nos ocurriría pensar en ellos; yo, al menos, no creo que lo sean. ¿Cómo van a ser éstos los necios e insignificantes con lo que saben –o creen que saben-? No, nada de eso, los necios e insignificantes son los otros, los que no comparten los análisis de estos grupos (según he podido leer en ecleSALia en más de una ocasión).
Pablo se refería no a algo estúpido -o con las connotaciones que hoy le damos a esos términos- sino a aquello o aquéllos que en su pequeñez, en su sencillez viviesen enamorados de Cristo y a Él se entregaran por entero sin buscar hacerle el juego al sistema, sin entrar en diatribas contra nadie, sin apologías o demagogias,… pero viviendo intensamente sus propia fe con la simpleza e ingenuidad candorosa de quien todo lo cree por Él y en todo se confía en Él porque se siente con Él como un niño con su padre/madre.
Quien vive así… no se entretiene en juzgar ni en condenar a nadie; sencillamente vive y es coherente en esa vida, no excluye a nadie quizás porque no se cree superior a nadie, puede que sea porque –como Pablo- se siente como el último, humilde y sencillo que ha entendido que “no es a él a quien le corresponde segar la cosecha y separar el trigo de la cizaña”.
Pues bien, mis alumnos de 6º de Religión… me dieron a entender que “captaron esto perfectamente” porque al hablar de sus concepciones de la Iglesia me hablaron de personas y de palabras que en medios “muy progresistas”, muy por lo de “cristianos por el socialismo y demás”, se tacharían de todo menos de reconocer que son tan iglesia como el que MÁS. Me hablaron de personas, hechos y actitudes por ellos y ellas observadas que muestran muy a las claras “como Dios llega al corazón de todos a través de lo que puede ser decepcionante a todas luces para otros”.
¿Es esto un misterio? No, yo no le llamo “misterio” (ya hay bastantes y de mayor calado para que vaya yo ahora a incluir otro más). Yo le llamo a esto “mirar la realidad con ojos limpios”, observar la vida desde ella misma, no desde los propios pre-juicios. Estos niños y niñas dejarían confundidos a muchos sabiondos y no sería, precisamente, por sus apabullantes argumentos teológicos, sociológicos, filosóficos ni antropológicos…. sino por la contundencia incontestable de lo que ellos constatan a diario.
Somos todos como nuestro propio cuerpo
También es del amigo Pablo esa comparación y es acertada porque… así es esta Iglesia en la que no sobra nadie, ni siquiera los curas carcas, ni algunos obispos (los “purpurados” que dicen algunos), ni los niños que quieren que no repriman su derecho a expresar su fe haciendo un belén en su colegio que, dicho sea de paso, es más de ellos que de los profesores que trabajan allí porque son sus familias quienes lo pagan y no la directiva de turno de ese colegio,… ni tampoco sobra el militante de partidos “no-progresistas” (como si fueran realmente “progresistas” los que se autodenominan como tales) que profese la fe cristiana...
¿Le sobró a Jesús alguno de los apóstoles que decidieron dejarlo todo para seguirle? ¿Recibió Pedro la condena y reprimenda del siglo por negarle tres veces antes de cantar el gallo?, ¿cómo le miraría Jesús para que rompiera a llorar como lo hizo?... yo juraría que aquella mirada debió ser la más tierna y amable que jamás aquel rudo pescador pudo haber recibido; lo sé porque en mi ejercicio docente… sé que es ese tipo de miradas las que mejor reacción produce en los niños y niñas, aún en las peores catástrofes.
No, no sobró nunca nadie; tampoco hoy sobra nadie… ni sobrará, aunque el mundo viva su cristianismo, su adhesión a Cristo de manera incomprensible para los demás. ¿Por qué pues nosotros sí perdemos el tiempo en juzgar y condenar?
A esto sólo le encuentro una explicación: no hay verdadero amor en nosotros, no creemos que de verdad Él está presente en cada hermano, en todos, por favor, en todos, entendámoslo bien y de una vez. Dios es amor y si eso lo fuera de verdad para nosotros… también nosotros seríamos amor para todos sin ninguna exclusión. Quien ama… no juzga ni condena. Quien ama no cataloga ni encasilla ni se autocataloga ni autoencasilla.
Estamos llamados a ser la Trinidad entre los hombres y mujeres de nuestro mundo
Si hay en nosotros amor de verdad… irradiaremos amor: no podemos rezar el Padrenuestro si no podemos llamar “HERMANO” al de derechas y al de izquierdas, al conservador y al progresista, al de aquí y al de allá, al españolista y al independentista, al que habla castellano y al que habla cualquier otro idioma,… por igual,… porque “para Dios no hay ya esclavo ni libre” en esta Iglesia sino que todos y todas gozamos de la misma dignidad humana que está basada nada más ni nada menos que en ser imagen y semejanza de Dios. (Y en eso está toda la humanidad, dicho sea de paso). La diversidad no sólo no es mal alguno sino que es algo connatural, es una riqueza y no un problema. (El único problema es la intolerancia que practicamos con aquéllos a los que tachamos de lo que somos nosotros, proyectándonos en ellos, creyéndonos mejores que ellos).
Si nos fijamos en la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y en sus relaciones y cómo habla de ella la Biblia –no hace falta ni siquiera acudir a tratado teológico alguno sobre este tema, basta sólo la Biblia, como si ella fuera poco- nos daremos cuenta de que nuestra dignidad humana se fundamenta no sólo en los atributos de Dios sino también en las particularidades de esta Trinidad; estamos llamados a vivir en comunidad al estilo de la Trinidad: amor, donación mutua, identificación con el otro (a pesar de las diferencias), búsqueda del bien común (común a todos, no sólo el de unos ignorando el del resto),… ¿hacen falta más “detalles”?
¿Es así la Iglesia que queremos construir?,… o ¿qué Iglesia queremos hacer si no es ésta? ¿Es ésta la Iglesia que estamos haciendo con nuestros atrincheramientos, descalificaciones, exclusiones y demás?… o ¿estamos depositando en sus cimientos la dinamita que la acabará desintegrando?
Conclusiones
Con razón me decían unos abuelos de mi pueblo natal cuando yo rondaba los 8 años: “Mira, Danielico, lo más importante de todo es que no hagas mal a nadie, ni siquiera con el pensamiento, y hagas todo el bien que puedas a quien puedas”.
Ninguno de ellos sabía siquiera leer; “sólo” iban a Misa los domingos y solían rezar el rosario los sábados por la tarde en la parroquia del pueblo (sólo había y hay una); no habían leído en su vida un solo libro de Teología ni tampoco se las daban de sabios…; no eran franquistas ni antifranquistas, ellos no sabían de estas fronteras que nos hemos inventado para justificar nuestra negación a mirar al otro con ojos limpios y verle como HIJO de Dios y hermano nuestro (ya habían vivido el absurdo de una guerra civil que rompió familias y generó un enorme dolor que algunos ahora se empeñan en resucitar apelando a la “memoria histórica” cuando no fue otra cosa que “la peor de las aberraciones humanas” de la que sólo vale la pena saber “qué no debemos volver a repetir: ni en sus causas que la provocaron, ni en su desarrollo ni en sus consecuencias”… porque en ella todos y todas perdimos y nadie ganó; todos nuestros políticos debieran haber enterrado ya lo que ni siquiera vivieron –como así parecía en aquel consenso de 1978- y mirar hacia el futuro de una vez por todas).
Iglesia… sí, la de Jesús, la que no excluyó a nadie y la que desde lo sencillo, lo humilde y necio… pero con la presencia del Espíritu de Dios que la hacía vivir como tal, aún a pesar de las diferencias o discrepancias; la que no excluye ni demoniza a nadie, la que es capaz de pronunciar la palabra hermano con la más absoluta naturalidad a todo ser humano sean cuales sean sus circunstancias ambientales y/o personales. En ésa sí cabemos todos y todas y a ésa me apunto yo, no a la de los nuevos fundamentalistas que tratando de ridiculizar posturas de otros miembros de la Iglesia y reclamando fidelidad al Evangelio caen en las mismísimas acusaciones que vierten sobre los demás.
¿Es tan difícil concluir en que “aquí no sobra nadie” y que otra Iglesia es posible si dejamos de excluir al resto? ¿Es tan difícil entender que esta comunidad que es la Iglesia (eso significa, precisamente, esta palabra) necesita ser construída entre todos y todas? ¿Es tan difícil comprender que no somos competidores unos de otros sino que todos somos complementarios y que de todos podemos aprender a poco que tengamos algo más de humildad? ¿Es tan difícil darnos cuenta de que la autosuficiencia que ya tentó a Adán en el mito del paraíso es la que nos está llevando a no ver en el otro a Dios mismo? ¿Es tan difícil reconocer la esencia misma de nuestro ser personal y comunitario a imagen y semejanza de Dios? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
Invito a entrar en éstas y las cuestiones que se quiera –o discutir cualquier parte de este escrito- con quien lo desee contactando con santi_25_7@yahoo.es
¡Un abrazo!.
Paz y bien. Santi, un cristiano de a pie.

1 Comentarios:

At 12:20 p. m., Anonymous Anónimo said...

Buenas noches, Santiago: Gracias por la dedicación aclaratoria de tu carta; yo seré muy corto.
En primer lugar, no te contesté directamente porque tu escrito es público, no "por protegerme detrás de nada"; tengo 63 años y a estas alturas... Lo que sí creo es que Eclesalia es un medio, nuestro medio,para hablar como hermano, que también es disentir, aunque duela, no estamos ofendiendo a nadie y desde luego, ni los tuyos son juicios gratuitos, ni los de los demás si están reflexionados y contrastados, otra cosa es que podemos errar.
Sobre mi currículum o experiencia personal, como no la creo necesario como aportación aclaratoria, la evito y me hace más breve.
Sólo permíteme algunas breves y pequeñas aclaraciones a tu escrito de respuesta:
1 - No dudo de tu intencionalidad, eso si que es del Señor. Es más, creo que escribes desde el amor, y en eso los dos lo buscamos y confiamos y coincidimos, pero tenemos matices diferentes y se evidencian.
2 - Defiendo, como tú, la autocrítica ¿cómo, si no, podría rezar el Padre Nuestro? ¿Cómo podría reflexionar, investigar, estar abierto, aprender, comprender a los demás...? Pero también en ella podemos equivocarnos.
3 - En cuanto a la crítica pienso que es una obra de caridad, esa es la forma de la que hablo del juicio y de los juicios de Jesús o de Pablo.
4 - Mi escrito no es irónico, aunque andaluz, me tengo por muy soso y de lo que estamos hablando es algo muy serio. Si lees detenidamente mi escrito, no dudo, supongo tu profesionalidad. Aunque desde luego no estoy de acuerdo con la opción de la enseñanza de la Religión, cualquiera, en la escuela, y menos en la pública o concertada. Por cierto, la pagamos todo y todos tenemos derecho a opinar, claro está, no sólo los alumnos del Instituto o colegio que deseaban un portal de Belén.
5 - No hablo que estés o hables desde el poder, digo que tomas partido por los vencedores y, desde luego, no me explica otra versión con tu escrito de contestación, al menos yo no la veo. Una cosa es que no queramos revancha, que la democracia es muy importante, y otra lo que tu parece decir. Es más, aún espero que como Iglesia pidamos perdón, ese perdón del Padre del Hijo pródigo, el que restituye la dignidad, el que ha lavado nuestra culpa.
Bueno, deseo, hermano Santiago, de verdad, amigo y hermano, aunque podamos tener enfoques diferentes, que Jesús nos enseñe el camino, que su Espíritu no lleve al Dios de Jesús.

Paco Barco en Sevilla a 3 de marzo 2007, ya por la mañana.




-----Mensaje original-----
De: Santi Nalatac [mailto:santi_25_7@yahoo.es]
Enviado el: viernes, 02 de marzo de 2007 2:03
Para: pacolina@telefonica.net
Asunto: Iglesia somos todos los que nos sentamos a la mesa donde la humanidad comparte el pan.


¡Hola, Paco!.

No voy a entrar en comentar cada detalle de tu carta porque eso me parece innecesario totalmente pero sí me parece NECESARIO darte detalles de este menda a quien muy poco... o casi nada has podido entender bien (más por mi falta de "previsión" que por tu parte, eso lo reconozco a todas luces porque no puede ser de otra manera).

Soy militante de la HOAC desde hace más de 15 años, simpatizante y votante de algún partido de izquierdas a la izquierda del PSOE, sindicalista militante casi las 24 h. al día de CC.OO. durante años en Castelló de La Plana (Comarca Plana Alta) aunque en la actualidad esa intensidad ha bajado bastante después de mi emigración a Canarias y mi relación con el mismo se reduce a presencia semanal durante sólo alguna hora en los locales del mismo o haciendo trabajo de campo.

Pero también me muevo en otros ámbitos ni más ni menos eclesiales -a mi juicio- que el sociopolítico (profesionales, de acción social -con personas sin hogar y de prisión sobre todo-, parroquial y de vecindad, aparte de la Iglesia doméstica que son mi mujer y el encargo de nuestros tres hijos) y ahí observo la gran disparidad de criterios, ideas, formas de pensar, vivir y sentir el SER IGLESIA, el ser cristiano.

Mis amigos y hermanos "cristianos por el socialismo" y algún "gnóstico cristiano" que he conocido y conozco y con los que me veo de vez en cuando también aquí en Tenerife son personas muy queridas por mí como yo sé que lo soy para ellos (no en vano compartimos, del mismo lado, infinidad de luchas y trabajos por el Evangelio allá donde éste necesite ser evidenciado que es todo lugar teológico y, primordialmente, el ser humano). Ellos conocen muy bien el sentido de lo que digo y no digo -quizás porque me conocen y porque en nuestros debates internos se puede hablar sin ningún tipo de tapujos llamando a cada cosa por su nombre-.

Ellos sabían ya de todo esto Y DE MUCHO MÁS de lo que decía yo en mi breve comentario (breve porque, como dicen en mi tierra natal, "a buen entendedor... pocas palabras bastan" y suponia que todo el mundo -suponía mal- iba a entender perfectamente el fondo de la cuestión y a nadie se le ocurriría coger el nabo por las hojas -como por desgracia ya veo que así ha sido, cosa que lamento profundamente, hermano Paco, porque a ti y a alguno más -entre una infinidad de mensajes tremendamente positivos que he recibido, aunque todos diferentes obviamente-) y ninguno se ha escandalizado de nada y son capaces no sólo de ser CRÍTICOS... sino también de ser AUTOCRÍTICOS (tan importante y necesario como lo otro).

Créeme que es a ti, por ser "cristiano por el socialismo" a quien menos hubiera querido herir o perturbar en el espíritu, precisamente por lo que tú mismo dices: porque hay amor y hay amor porque es mucho lo que compartimos, mucho y de mucho peso.

Yo sólo quería hacer un llamamiento a esto que antes he mencionado: que seamos algo más autocríticos también desde ecleSALia porque me parece que no es nada bueno, nada positivo ni nada coherente que "califiquemos a otros hermanos" (hermanos de derechas, de la Iglesia carca,... y todo lo que se quiera) emitiendo juicios gratuios, descalificaciones y demás que, a mí al menos, me producían más desasosiego que reafirmación en el fondo de esas opiniones de fondo que, dicho sea de paso, considero magníficas -y por eso me suscribí a ecleSALia-.

Si está mal que nos quitemos de encima ciertos lastres que nos impiden mirar "al otro" con ojos limpios... que venga Dios y lo vea. Si ciertas expresiones o formas de catalogar "al otro" nos hacen algún bien a quienes nos consideramos tan "progres" y tan fieles al Evangelio... que venga Dios y lo vea... porque yo no veo, para nada, que eso nos beneficie ni a los de esta ala de la Iglesia ni a los que están en la otra.

Unas pocas cuestiones más:

1ª)- Soy profesor de Religión Cristiana Católica y lo soy porque he querido serlo y porque me han llamado para ocupar la plaza que ocupo "a pesar de mis planteamientos políticos y mi militancia sindical"; eso ya dice algo para quien quiera entender.
Tus ironías al respecto están disculpadas porque no tienes culpa de no conocerme... aunque podías haber hecho como muchos otros hermanos y hermanas que me han escrito DIRECTAMENTE sin parapetarse detrás de nada... pero no lo has hecho y tú sabrás por qué no.
De todos modos... hay ciertas insinuaciones tuyas que he compartido con mis comañeros/as de claustro, sobre todo cuando levantabas la sospecha de que "no educara a mis alumnos y alumnas en el desarrollo del juicio crítico" (la carcajada de más de más de una compañera y las caras de sorpresa del resto... fueron más que elocuentes).
Para darte alguna explicación te comentaré que desde 4º a 6º de Primaria realizan "TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN" quincenales sobre contenidos transversales a todo el colegio y también otros que yo les propongo o sugieren ellos mismos (ellos sugieren poco de eso porque supone trabajar más y... eso no mola demasiado, eso de trabajar más quiero decir); entre los que yo les propongo están: "Día del bastón blanco", "Día de las Persnas Sin Hogar", "Día de las migraciones", "Día de los Derechos Humanos", "Día de la mujer trabajadora", "Día de los Derechos de la Infancia", "Campaña Manos Unidas",... y para realizarlos deben hacerlo en equipos y consultar internet o cualquier otro medio que puedan hallar en la biblioteca municipal, en el ámbito familiar, etc... Esos temas se exponen toldos en clase después, se debate sobre ellos y se llega SIEMPRE a conclusiones PRÁCTICAS (es decir, HACER ALGO CONCRETO como actitud y como hecho evaluable para ayudar a cambiar situaciones concretas a nivel personal, ambiental e institucional).
Aparte de eso es raro el mes que no viene alguien de fuera a hablar con ellos sobre otras realidades sociales y eclesiales: ONGs (CÁRITAS, Cruz Roja, Médicos del Mundo,...), Aldeas Infantiles, Scouts, Movimiento Junior,... seminaristas, catequistas de la parroquia del barrio (el cura no viene, no se lleva bien conmigo por más que yo sí he intentado contactar con él),... y se establece siempre un excelente diálogo y un montón de cuestiones que a veces me hacen difícil llevar adelante la programación que viene reflejada en los libros,... pero lo prefiero porque provoca una mayor motivación después.
Y podría seguir con más detalles los cuales debiera desarrollar más pero... supongo que será suficiente con esto para dar a entender "si ayudo a desarrollar el juicio crítico o no" y si "promociono la solidaridad o no"; a partir de ahí suponga cada cual lo que quiera.

2ª)- Soy maestro y mi titulación no tine nada que envidiar a la de cualquier compañero o compañera de mi colegio y aunque esté dando Religión solamente... no paso por alto los cursos que el CEP de S/C. organiza (suelo hacer entre 4 ó 5 cursos por año, siempre sobre contenidos relacionados con la enseñanza, obviamente, pero de cualquier área, no sólo de Religión).
Pero también he estudiado Teología (la clásica). Completé los estudios teológicos en la "Escuela de Teología para Laicos" en València hace ya unos cuantos años (lo hice mientras estudiaba Magisterio -por las mañanas iba a Magisterio y por la tarde-noche iba a Teología- de forma sistemática y suficientemente seria como para estar ello debidamente reconocido); no obstante esos estudios, aunque luego ya no han sido sistemáticos ni acaémicos..., los he seguido manteniendo leyendo de aquí y de allá; novelas... no habré leído apenas ninguna pero de esto y de Filosofía -que siempre me ha gustado desde que la estudié en COU- unos cuantos.
No hará falta que te diga que no me he dejado sin mirar la Teología de la Liberación (y no sólo la relacionada con la de Latinoamérica); ésta tiene la culpa de que me decantara, en mis últimos 25 años, por incardinarme en el ámbito sociopolítico y de trabajar o poner en marcha proyectos sociales o socioeducativos a veces empezando solo y muchas otras en equipo -que es como mejor salen las cosas siempre-.
No me he apeado todavía de ninguna de las dos ni tampoco pienso hacerlo.

La Biblia la conozco "algo". Fui Hermano de La Salle durante 8 años, aunque estuve en ella unos cuantos más antes de profesar los votos. Aparte de orar con ella a diario -cosa que sigo haciendo- obviamente también la trabajé, traté de conocerla y creo que no me la conozco tan mal. Por eso afirmé, y lo sigo diciendo, que "no hay en Jesús de Nazaret ni un solo insulto a nadie"; lo que mencionas al respecto es cierto... pero hay que seguir leyendo para descubrir la ARGUMENTACIÓN, el porqué Jesús dice lo que dice -igual que Pablo- para descubrir y deducir fácilmente que "no puede catalogarse de insulto ni juicio gratuito o simple descalificación algo de lo cual se dan razones bien sobradas, algo que descansa sobre argumentos bien fundamentados y nada subjetivos"; yo a eso... obviamente... no le llamo insultar sino llana y sencillamente exponer una constatación (que gustará más o gustará menos... pero ahí está para que todo el mundo lo pueda comprobar).

Lo que no entiendo nada, en absoluto, es eso de que hablo "desde el poder"... ¿qué poder?, si es desde el poder que me da el derecho a la palabra y ser crítico con los de mi casa (es decir, ser AUTOCRÍTICO al mismo tiempo)... pues sí, en ese caso hablo desde el poder, el mismo que tú tienes, gracias a Dios. Sí, gracias a Él lo tenemos.

3ª)- Mi padre fue rojo y además de "caer en la zona republicana" luchó en sus filas convencido de que "no era solución alguna el llamado alzamiento nacional",... pero después de ver lo que tuvo que ver... hizo lo imposible por evitar disparar una sola bala a nadie y... lo logró.
Los abuelos de mi pueblo natal también eran republicanos y... a pesar de no estar recibiendo ninguna paga por haber participado en la guerra (ya sabes que aquello era sólo para los que habían luchado para Franco)... jamás les oí quejarse de ello y a mis infinitas preguntas sobre aquella guerra... al final... eso que en mi escrito reproduje era lo que ellos querían que yo grabara bien (y lo consiguieron, por supuesto, y me siento orgulloso de esa herencia porque es mucho más liberadora que la más alta de las sabidurías literarias. Por ahí van los "tiros" sobre la supuesta -que no cierta- aversión mía a la historia, la ciencia o el conocimiento; lo que yo quería decir era otra cosa bien distinta a lo que has deducido.

Y termino, porque antes escribí poco y ahora... me estoy pasando tres pueblos: De verdad, Paco, hermano Paco,... no quería ofenderte (es lo último que hubiera deseado) con mi artículo ni alimentar tu vehemencia; ya veo que erré en ello estrepitosamente... pero... así son a veces las cosas "cuando no nos conocemos".

Por eso que no nos conocemos TODOS y TODAS es por lo que nos juzgamos y condenamos; el conocimiento tiene que llevar al querer, al amor, no al engreimiento si es que ese conocimiento no tiene orejeras de burro. (Mi padre les ponía eso a los mulos para evitar que estos animales pudieran ver otras cosas que les distrajeran y no hicieran el trabajo como mi padre quería).

No pretendía ser crítico con nadie sino tan sólo alentar la actitud de animarnos a SALIR DE NUESTRAS TRINCHERAS, de nuestras capillitas y, como alguno me decía, "salir al descampado donde todos quepamos y podamos mirarnos sin pre-juicios". Entiendo que en lo político está todo muy crispado... pero no translademos eso a nuestra vida de familia, por favor, que eso no nos hace bien alguno ni a los de esta ala ni a los de la otra.

Si todos y todas fuéramos del todo conscientes de lo que ser HIJOS E HIJAS DE DIOS significa... otro gallo cantaría en esta Iglesia que tanto AMOR MUTUO necesita.

¡Un fuerte abrazo!, de amigo y hermano tuyo en Xto.
Santi

 

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