sábado, enero 21, 2006

Mafalda decía: paren el mundo, me quiero bajar.
Diógenes buscaba, con su lamparilla, un hombre.
Lot no pudo encontrar un justo en su tierra.
Hoy me encuentro desolado, en mi propio interior busco la vida,
parece que he muerto un poco más, me falta el aire, la esperanza.
¿Qué nos falta?
Deseo ser víctima, palestino, musulmán.
Soy verdugo y ajusticiado, mujer y hombre.
¡Qué triste es el terror, cómo mata!
Entiendo la desesperación del terrorista y su error;
no sabe que la violencia es el territorio de los “fuertes, de los ganadores”.
El sistema no desea intranquilidad, pero está instalado en la violencia,
sólo vive, permanece, de la violencia.
Violencia sobre los débiles, fuerza sobre los sometidos.
¿Ante eso es posible medirse?
“Sólo los pacíficos poseerán la tierra”
Con Gandhi digo:
“haced que nuestros actos hagan lo injusto injustificable”

En recuerdo de las víctimas, todas las víctimas de esta verdadera tragedia humana: la acción terrorista, el modo de asumirla y la respuesta. Sevilla 14/9/01 Francisco Barco Solleiro