jueves, marzo 23, 2006

Padre nuestro, Dios amor

De: Eclesalia Informativo [eclesalia@telefonica.net]Enviado: viernes, 17 de febrero de 2006 22:28Para: Francisco Barco Solleiro (Sevilla)Asunto: Fw: Nuestro amor

----- Mensaje original -----
De: ana bacigal
Para: Eclesalia
Enviado: jueves, 16 de febrero de 2006 23:54
Asunto: RE: Nuestro amor
Eclesalia <eclesalia@mi.madritel.es> escribió:


Desearía hicieses llegar esta carta a Francisco Barco,
Gracias por tu carta a Dios padre/madre con referencia a la enciclica del Sr.Papa Benedicto.
Me ha agradado leer los valores con que vives en tu relación con tu compañera, son valores poco oidos, yo estoy familiarizada con ellos y no son nada fáciles poner en práctica, pero de esto poco y menos los curas hablan en público de lo que nos cuesta vivir el amor, esto es amor con mayúsculas, yo tengo oído a algún cura (nosotros mi esposo y yo estamos en Encuentro Matrimonial) que cuándo vivimos esos valores se ve el rostro de Jesús a través nuestro, que gran responsabilidad la nuestra, siendo conscientes de la labor que tenemos, de luchar porque la llama del amor se mantenga encendida día tras día, a pesar de las inclemencias de la rutina, el trabajo, el estar juntos pese a todo pues es el camino que un día elegimos hacernos felices el un@ al otr@, tarea dura pero recompensa aunque haga mucho que nos lo dijimos. Es algo que se tendría que oir por todo lo alto, que quien vive el amor lo pasee allá donde este.
Un abrazo y adelante a pesar de que parte de esta Iglesia este anclada.
Muchas gracias a Eclesalia por mantenernos al día e informad@s
Ana Gutiérrez
“VIII Noche y Arte en Oración” en Madrid (Colegio Sagrada Familia, C/ Oberón 6) el sábado 4 de marzo a partir de las 22’15 y un montón de actividades más (retiro, talleres, concierto...) desde el martes 28 de febrero. Para más información: pueblobrotes@todosuno.org

AÑO VI / 7.000 ejemplares
ISSN: 1579-6345
ecleSALia 15 de febrero de 2006

PADRE NUESTRO, DIOS AMOR
FRANCISCO BARCO
SEVILLA.
ECLESALIA, 15/02/06.- Padre nuestro, buenas noches. No creo que te parezca raro el tema que hoy te traigo, ante ti tengo la suficiente confianza o temeridad por mi escasa competencia, la carta de mi hermano Benedicto XVI.
En un momento tan colérico como el que vivimos, cuando todos, unos por una razón y otros por otra, pronunciamos tu nombre con tanta facilidad y en apoyo de nuestros intereses, pienso que ha sido obra de tu Espíritu que alguien gritara claro cuál es tu nombre: Amor. Gracias una vez más.
Era la primera carta pastoral de nuestro Obispo de Roma, un personaje muy mediático como se dice ahora, y todos esperábamos con impaciencia que nos explicara su proyecto. Especialmente, después de su trayectoria conservadora y excluyente, temíamos una declaración dogmática, una denuncia de los males del mundo. Te confieso, tú lo sabes, que yo no esperaba nada bueno, no me da buenas vibraciones y ha sido, descubro sorprendido gratamente, incluso místico en algunos pasajes como el dedicado a la oración. La prueba de lo sorprendidos que nos ha dejado a todos es la escasa aparición de titulares.
Te ruego me ayudes y nos ayude, también y especialmente a él, nuestro hermano, a aclarar algunas dudas que pienso se perciben en su carta. Tú conoces mi insuficiente formación de laico, abuelo ya, y la experiencia profundamente amorosa con mi compañera desde hace más de 40 años que marca mi vida. De ahí mis dudas y la confianza de cementarlas contigo.
Aunque no condena el amor de los humanos, no lo reconoce suficientemente en sí mismo; parece que no se atreve a valorar lo humano como lo más grandioso, la imagen del creador.
La descripción del Eros, con ese miedo a los “instintos”, además de no haberlo experimentado parece que no lo ha actualizado teóricamente distinguiendo amor pasión, amor romántico, amor razón y en todos ellos, desde luego, también amor ágape; porque el amor, el que conocemos, el que hemos experimentado, que también puede sufrir patologías, es y tiene un lecho: es don, ofrecimiento y aceptación y recibo. El amor que damos y recibimos los humanos es pasión, ardor, espera, silencio, pregunta y diálogo, aceptación, entrega, sequedad, compañía y fusión transformadora. Todo eso es el amor en una riqueza siempre viva y siempre frágil.
Parece referirse sólo a la unión matrimonial como imagen de Dios y yo pienso que “Dios los creó a su imagen, hombre y mujer” como un todo, no es necesario que para llegar a ser imagen de Dios tengan que unirse. Cada hombre, cada mujer, es la imagen de Dios. ¿No utiliza los textos bíblicos forzándolos para fundamentar su propuesta? ¿De forma apologética quizás?
Por otra parte parece que toda la CARIDAD se concentra y se expresa exclusivamente en los bienes económicos o materiales ¿dónde queda hacer el bien en la libertad, la unión, el diálogo? ¿Qué decir de la excomunión, de la marginación, de la persecución… por pensar y decir de otra manera?
¿No te parece que concibe la caridad como asistencia no como restitución de la dignidad humana en toda su plenitud? ¿Cómo se explica la represión de la libertad y de la conciencia en la iglesia?
¡Qué distancia entre lo proclamado y lo que se hace en la iglesia! ¿Por qué elude siempre a todo el hombre, espíritu, conciencia, pensamiento, en la caridad?
Sigo insistiendo que es reduccionista la concepción de la caridad, no hay caridad sin justicia, la justicia es expresión del plan divino
El tema del neoliberalismo, el de la justicia y su relación con la caridad no me parecen nada claro, su tratamiento es ambiguo y confuso. Igualmente la exposición sobre la Doctrina Social de la Iglesia que parece añorar una cierta influencia normativa o, peor, una desvaloración de la acción humana, de la sociedad y la necesidad de proteccionismo sobre ella por parte de esa Iglesia. ¿A ti que te parece, la comunidad de Jesús tiene que ser tan evidente y poderosamente protagonista o anónima? Yo creo que Jesús nos pidió que sólo por el amor nos reconocieran.
Bueno, otro día seguimos. Danos hoy tu pan de cada día, ilumina y fortalece nuestros espíritus. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).




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Credo del caminante






CREDO DEL CAMINANTE

Creo en la persona,
porque es la única forma de sentirme humano.
Creo en ésta persona,
porque así puedo soportarme a mi mismo.
Creo en la mujer y el hombre,
el anciano y el niño, el blanco y el negro,
en los del norte, sur, este y oeste.
Creo en los guapos y los feos,
idiotas, inteligentes, sanos y enfermos,
buenos, menos buenos y malos,
porque me reconozco en ellos y soy,
a la vez, su posible espejo.
Creo que aún es posible la esperanza,
aunque ésta sea frágil y difícil ser optimista,
una esperanza comprometida con nuestra tierra,
con los seres vivos.
Creo en la libertad,
es la forma de reconocer al otro.
Creo en el perdón,
porque no es olvido, es restituir la dignidad.
Creo que compartir es mejor que competir
y que la sobriedad es alternativa al consumismo.
Creo en la paz,
porque es obra de la justicia, no de la legalidad.
Creo en la justicia,
porque no existe sin la solidaridad.
Creo en la solidaridad,
porque sólo es obra del amor.
Creo en el amor,
es la razón de mi existencia.
Creo en Dios,
porque es amor y no me impide, es más, me alienta a creer de esta manera.
Creo, también, que puedo dejar de creer.

Sevilla, marzo 2006

Francisco Barco Solleiro

viernes, marzo 10, 2006

Sobre la violencia escolar

"MacLean opina que el cerebro emocional del ser humano es demasiado grande y primitivo para la complejidad y alcance de las funciones que el neocortex ha logrado en el decurso de la historia" y más en estos momentos revolucionarios alcanzado por las tecnologías del conocimiento que "le exigen unos incesantes y casi sobrehumanos esfuerzos de adaptación". Manifestaciones de esta tesis pueden comprenderse desde las situaciones y propuestas que siguen a continuación.
Junto al sentimiento de permanencia que nos hace percibir la larga expectativa de vida, no podemos olvidar la sensación cultural y psicoafectiva que produce el cambio permanente de nuestra era, de los avances tecnocientíficos continuos, que aceleran nuestros modos y ritmos vitales. Ya nos estamos acostumbrando a pensar que las generaciones "envejecen" y son sustituidas rápidamente por las siguientes, como ocurre en los deportes, los programas para ordenadores etc. Vivimos en un tiempo tan acelerado y cambiante que podríamos llamarlo, tiempo publicitario, por lo exiguo de su protagonismo, por su corto ciclo. Es una sociedad que se identifica con el zaping social. Estas condiciones de vida y nuestras esperanzas y posibilidades existenciales, lo que llamamos expectativas de vida, confluyen esquizofrénicamente en nuestras vidas personales y colectivas con grave riesgo desestructurante.
En una sociedad del conocimiento, bisensorial en la que nuestros cerebros reptilínio y límbico, que por otra parte no continuaron desarrollándose en nuestro proceso evolutivo por su menor incidencia y necesidad de uso para nuestra supervivencia, no pueden responder a los ataques de un medio exterior, para el que no se encuentran preparados en la función defensiva que les corresponde, porque este medio exterior se ha transformado, es distal, no presencial, de virtualidad real y ellos contribuyeron a nuestra supervivencia en la hostilidad de un entorno físico y social asentado y presencial.
Por otra parte, nuestro cerebro límbico sufre continuamente la agresión de los medios de comunicación, fundamentalmente la televisión y ciberjuegos que le hacen vivir una virtualidad real deslocalizada en tiempo y espacio, en entornos culturales diferentes y de forma narrativa dramática.
No debemos olvidar que este modelo está incrementando la aparición de una fuente de pulsiones, en el sentido freudiano que define Laplanche, que sería necesario estudiar con detenimiento, ya que origina unos impulsos o factores de motilidad con nula o difícil resolución objetual.
Por otra parte nuestra organización neurocerebral se ve afectada en lo cognitivo: recibe un mensaje oral y a la vez otro simbólico, operativa del neocortex, y unas pulsiones intensamente emocionales, cerebro límbico. La reversibilidad (Piaget) se encuentra dificultada.
Pienso que la televisión y los juegos de consola han de ser estudiados y comprendidos en la relación estrecha que creo guardan con el aumento de la conflictividad social, especialmente infantil y juvenil, y el desencuentro generacional con padres y educadores. La resolución positiva o no de las pulsiones generadas, la desestructuración compulsiva, la identificación emocional etc. son muy importantes en el proceso de convertirse en persona….

La velocidad de los cambios, el tiempo real, la "desaparición" del tiempo y del espacio por los flujos nodales de información, "el tiempo atemporal", (Castells V 1), nos obliga a madurar en un "tempus psicológico" más cambiante y rápido, estresándonos neuronal y hormonalmente durante nuestra vida, con las consecuencias madurativas emocionales, afectivas e intelectuales, especialmente de niños y adolescentes.