martes, abril 24, 2007

¿Qué hacer con el Fondo de Garantía de la Seguridad Social

Muy Señor mío:

Estos días viene circulando en los medios de comunicación, como noticia y como artículos referidos a ella, algo que nos afecta a todos los españoles de cualquier edad porque se refiere al Fondo de Reserva de la Seguridad Social.

Me parece correcto que nuestras autoridades se preocupen por la gestión adecuada y siempre favorable para los fines con los que se creó el Fondo de Garantía, que los Partidos representados en el Parlamento y los llamados agentes sociales también deseen que el valor de esos fondos se actualicen permanentemente. Desde luego una masa dineraria de tal calibre es un arma a tener muy presente en cualquier movimiento o inversión y ha de ser muy transparente su custodia y manejo.

Pero sobre lo que creo que debemos tener todos mucha atención es sobre lo siguiente:

1º ¿Por qué tanto interés en privatizar la gestión, al menos un 30%? ¿Por qué se busca fundamentalmente una rentabilidad especulativa?

2º El valor de ese Fondo no es sólo patrimonial, es ético, se debe al esfuerzo de toda la sociedad y me parece poco ético entregarlo a la inversión especulativa pura y dura, sobre la que no se puede ejercer control alguno y que es la que deslocaliza inversiones, riquezas y empleo creando paro, pobreza, desigualdad.

Por todo ello propongo y sugiero:

1º Crear con esos Fondos, junto con aportaciones de entidades financieras, seguros y particulares, un FONDO ÉTICO Y SOLIDARIO DE INVERSIONES COMO ENTIDAD, FUNDACIÓN O SIMILAR, PÚBLICA TRANSPARENTE Y GARANTIZADA.

2º Si no fuera legalmente posible, exigir que la inversión de esos fondos fuera destinada exclusivamente a empresas éticas que mantuvieran los Derechos Humanos, fueran solidarias y transparentes, que no se dediquen a inversiones militares o contaminantes.

3º Que los salarios de los gestores estuvieran en los límites de la decencia y en la franja baja del mercado, que se informara de ello y de cada movimiento especulativo que afectara al monto de los Fondos de Reserva cedidos.

Atentamente

Francisco Barco Solleiro

martes, abril 17, 2007

Consideraciones sobre el médico como agente de salud


Consideración de los agentes de la salud
La desinformación popular sobre los temas de salud es preocupante: faltan conocimientos que puedan generar conductas sanas y autónomas en individuos y colectivos.
Esta carencia cultural crea una sociedad dependiente e induce a un "malestar" causante de no pocas disfunciones o más de una patología.
No descubrimos nada si decimos que los adelantos médicos, científicos, farmacológicos, la ingeniería y la salubridad pública, los adelantos de veterinaria y salud agroalimentaria e incluso en la higiene doméstica han mejorado y dignificado la calidad de la vida humana, y que allí donde no se alcanza la media, la salud y el bienestar se agravan. Pero poco decimos de la educación, la información y la cultura sanitaria en orden a mejorar nuestra salud y las condiciones de vida propicias para ello.
Las causas de este analfabetismo no sólo residen en la escasez de programas y medios educativos e informativos sobre una materia que a todos nos compite y de la que deberíamos ser cada uno el primer interesado y obligado a conocer, porque es un derecho fundamental humano y constitucional que no se puede delegar, ni como derecho a la salud, ni como derecho a la educación, sino el interés que todo poder tiene para mantener una jerarquía y un terreno propio desde el que ejerza su mandato y crear así la dependencia.
Con esto no defiendo que todos sepamos de todo y menos que seamos especialistas; mucho menos desmerecer a los profesionales sanitarios. Lo que defiendo es que todos no somos pacientes, "pasivos", no debemos serlo; es más, si todos fuéramos activos en nuestra salud, los profesionales trabajarían mejor, los costos serían menores y las patologías, las disfunciones y los tratamientos de crónicos bajarían a cotas impensables.
Por todo ello no podemos identificar salud y medicina o profesionales de la medicina, además de flaco servicio a la salud no seríamos objetivos y científicos. A la hora de plantearnos desde lo público, pero también desde las áreas del conocimiento, la sociología, la organización social y desde la misma gobernanza la salud, debemos tratar de hacerlo multidisciplinar y multidimencionalmente.
Desde esta perspectiva es de saludar con gran optimismo el esfuerzo del periódico El País con su nuevo Suplemento científico, que acaba de publicar y que tendrá una periodicidad mensual, además de la continuidad semanal en las páginas de divulgación sobre salud.
Con todo creo que se magnifica el papel de lo médico como agente de salud casi exclusivo o hegemónico cuando agentes de salud somos todos, incluidos los pacientes.
No podemos tratar al profesional de la medicina sin relacionarlo con la sociedad en la que vive y con la hipocresía de, por una parte considerar el sistema y la sociedad como regulada por el mercado y, a la vez, desear ser tratado como excluido de ese mercado como una elite intocable.
Por otra parte hoy es impracticable una medicina que sirva para la salud, que sea sanadora, si no trabaja en multidiciplinaridad con todas las demás profesiones y con el conjunto de la sociedad.
Espero que la línea editorial propuesta tan acertadamente recoja, también de manera científica y accesible, todas las áreas y a todos los protagonistas de este derecho universal, sirviendo adecuadamente a este objetivo general y a la vez tan específicamente humano.
Francisco Barco Solleiro
Estas sugerencias fueron enviadas al El País sobre su suplemento Salud del 14-4-07

sábado, abril 14, 2007

Sugerencias para un programa de política municipal



A la hora de plantearse un programa político que tenga sentido en estos momentos históricos, que sepa acercarse a la realidad social de los ciudadanos con los que convivimos, que, conjuntamente con ellos, podamos contribuir a la mejora de nuestras vidas, al desarrollo humano personal y comunitario, que sea científico y viable y que además nos comprometa ante ellos y por ellos pueda ser evaluable, es necesario se manifieste públicamente y por escrito cuál es el pensamiento y programa político que se propone, en qué se fundamenta, cuáles son las medidas que se piensan y proponen como imprescindibles, las urgentes, las realizables a corto, medio o largo plazo, cómo se intentará llevarlas a cabo, por quién, y, desde luego, cómo y cuándo podrán ser evaluadas, además de por la sanción democrática de las urnas a las elecciones siguientes.
Si además ese programa político y nuestra filosofía social fundamenta lo que denominamos ESTADO DE BIENESTAR, es mucho más importante que se defina, se haga público y se responsabilice ante los vecinos, los ciudadanos a los que se quiere convocar, especialmente en unas elecciones municipales que es uno de los “nodos” fundante en la RED de relaciones ciudadanas que puede contribuir al cambio humano en la sociedad informacional.
¿Cómo se encuentra hoy el ESTADO DE BIENESTAR y sus sujetos activos en este País y, en concreto, en nuestros pueblos y ciudades? ¿Es necesario prescindir de él, como dicen los políticos más neoliberales, achicarlos como propugnan los líderes conservadores, dejarlo como está o modificarlos para mejorarlo y hacerlo eficaz en estos nuevos tiempos de globalización?
Evidentemente, como se verá por lo que sigue, pienso que debemos adaptarlo para mejorar. Soy consciente que el Estado de Bienestar como pensamiento y programa de acción política es el fundamento de “OTRA GLOBALIZACIÓN POSIBLE”. El Estado de Bienestar, los Derechos Humanos y otras conquistas son las utopías realizables en esta nueva etapa histórica.
Me parece evidente que el primer cambio es el del concepto: no se trata de BIENESTAR, algo que indica pasividad, condiciones externas, etc., y si de BIENSER. De lo que se trata no es tener para valer, o vales porque tienes o eres porque estás en el lugar de la sociedad afortunada. ERES, porque has nacido igual y con todos los derechos y por eso debes tener, valer, participar. Hoy deberíamos llamar al Estado de Bienestar, Estado de Justicia, o Estado de Derechos Humanos, o Estado de Calidad de Vida y Desarrollo Humano.
No tenemos derechos porque hayamos nacido en un lugar de privilegio, hayamos producido o seamos de una religión, sexo o etnia determinada; tenemos derecho a la vida, y vida digna, a la libertad, la vivienda, la educación, la salud, la cultura, la intimidad, a una actividad creadora durante toda la vida, un salario suficiente, a la seguridad que nos permita vivir en libertad ... La pensión no es un beneficio gracioso de la sociedad, ni siquiera la recuperación dilatada en el tiempo de lo producido y su plusvalía: somos personas con derecho a ciudadanía plena, protagonistas y dignas desde que nacemos hasta nuestra muerte. Es necesario vincular todos los Derechos sociales, incluida la pensión, a los Presupuestos Generales del Estado, no a este o aquel Ministerio o Departamento.
Otro concepto que pienso ha de cambiarse es el de pensión, no sólo por las connotaciones semánticas sino porque una vida digna durante toda la existencia exige unos recursos dignos a disposición de esas personas, llámense salario vital, ciudadano etc., y no una “donación graciosa” a expensa de la voluntad de los que manden y variable según sus criterios y disponibilidades.
Pero una sociedad de derechos es una sociedad de deberes; nuestro primer derecho es un deber. Los derechos no provienen tampoco de un “Estado Benefactor”, sería beneficencia, provienen de nuestra dignidad individual y colectiva, y dignidad que todos debemos, con cualquier edad, aceptar, difundir y desarrollar y defender.
Algunos podrían pensar que lo que se propone es un manifiesto “iluso” de buenas intenciones y que el mundo, la realidad es y va por otra dirección. Pero no estoy diciendo que esa nueva sociedad se encuentra como llovida del cielo, que llegará sin esfuerzos ingentes. Muchos son pesimistas, especialmente en referencia a los sectores peor situados y minorías desfavorecidas, y afirmo que los cambios que se están llevando a cabo, son vertiginosos y sus riesgos son graves y sus resultados también pueden ser funestos para todos: son estas transformaciones las que exigen las modificaciones del Estado de Bienestar.
¿Qué podemos opinar de las políticas asistencialistas y de esos programas “innovadores” de voluntariado que representan un retroceso hacia el Estado de Beneficencia que defiende la derecha?
Y no se trata de criticar ni a la solidaridad, ni a la asistencia necesaria; lo que niego es que sean la base de las políticas sociales. La asistencia y la solidaridad son un deber y un derecho individual y colectivo y totalmente necesarias para reconocernos como humanos.
¿Qué pensar del papel del trabajo social, y no hablo sólo de los profesionales acreditados?
El trabajo social quieren verlo reducido a un “submundo de lo desechable”. El sistema único nos quiere hacer ver que somos necesarios para corregir los desperfectos subsanables del mismo, que no necesita, ese sistema, cambiar, sino remediar acallando conciencias.
Nuestro papel es otro. Ante la información que coloniza y nos quiere hacer clónicos, ante la biodiversidad que margina, nosotros, y porque las potencialidades de esta revolución planetaria lo permiten y lo potencian, debemos trabajar por el desarrollo permanente de las personas; ante la ignorancia y la manipulación, el aprendizaje sin límites; ante la jerarquía autoritaria, la participación responsable y democrática; la libertad crítica ante el adoctrinamiento; ante la destrucción de la naturaleza, el desarrollo equilibrado y comunitario...
Nos impone descubrir un trabajo menos burocrático, individualista o corporativista conservador de los pequeños Reinos de Taifa; el trabajo y la actividad han de organizarse en red como expresión de un mundo inteligente en equipos verdaderamente multiprofesionales. Hemos de cambiar nuestros aprendizajes por módulos de competencias progresivas y permanentes. ¿Y quién paga todo esto cuando la tendencia es menos Estado, menos impuestos, y la globalización impone políticas de gastos públicos reducidos? No es sencilla la respuesta.
También se me puede decir que esto es política de Estado o de U. E. y que la Ciudad, su gobierno, no es el lugar, el recurso idóneo para este cambio, la política municipal está llamada a “gestionar“las necesidades, aspiraciones o problemas de los urbanitas. Yo defiendo todo lo contrario, es el lugar idóneo y fundamental, ese nodo completamente necesario en una sociedad global.
La calidad de vida, el potencial de desarrollo humano que nos indica la ONU van en la dirección necesaria y tenemos que promoverlo eficazmente. Si cuando hablamos de ”yacimientos” de empleo no creamos subempleo sino que exigimos buena protección de los ecosistemas y de los entornos con planes preventivos y penalizaciones para quienes los ataquen, si exigimos seguridad e higiene en los trabajos, en todos, ritmos de producción humanos, salud y educación para todos y durante toda la vida; si luchamos contra el consumismo desenfrenado y promovemos la información..., iremos en la dirección que nos indica la ONU que posibilita la nueva era y se crearán empleos y riquezas. No será sin grandes esfuerzos y luchas pero será o el destino de la humanidad estará en gran peligro. Esta es la nueva sociedad que defiendo, el nuevo modelo de Estado y Municipio que abogo y propongo.
Este modelo exige que nos planteemos nuestra ciudad, que la pensemos, de forma integral, multidimensional y multidisciplinar. Se trata de tener presente toda la vida de los ciudadanos a la hora de pensar y hacer política.
Una ciudad es viva, se hace habitable, no sólo porque sus calles se encuentren limpias, arregladas y asfaltadas, bien iluminadas y con árboles. La ciudad no es más viva porque tenga comercios, oficinas, buenos edificios y monumentos. Todo eso es necesario.
La ciudad está viva cuando sus habitantes se sienten vivos, la habitan, no sólo son residentes, alojados; una ciudad ha de ser comprendida por sus habitantes, ha de tener ciudadanos que se sientan de ella. Para esto es necesario que la hayan construido, al menos en su imaginario.
Hoy, cuando la mayoría de las personas residen en barrios, los llamamos núcleos residenciales, a los que se han trasladados, algunas veces obligados a trasladarse por la especulación urbanística, y que demasiadas veces son únicamente lugares donde duermen, sin ligazón familiar ni recuerdos; cuando muchos de los habitantes de nuestras ciudades no conocen nada más que su barrio o la periferia de éste, o como mucho los barrios o lugares donde se encuentran ubicados los grandes centros comerciales de renombre, no podemos hablar de ciudades vivas y habitables, no podemos decir que la ciudad es amable porque no nos sentimos acogidos por ella, ni puede ser objeto de nuestro amor algo alejado.
Es necesario trabajar por una ciudad cuyo espacio y recuerdo configuren la vida y la memoria de sus habitantes; los ruidos, las pisadas, las imágenes se hayan ido construyendo y convirtiendo en el mismo hábitat de las personas y de los colectivos. Nadie ama aquello de lo que no se siente parte.
Las migraciones de nuestro tiempo son continuas y variadas desde el mismo interior de las ciudades, de las provincias a las capitales, desde otros lugares de la geografía de la nación e incluso de cualquier parte del mundo. Contemplamos como aumentan los residentes de nuestras urbes no nacidos en ella, Andalucía no es diferente en este orden de cosas, como tampoco se diferencia en los demás. Sin ir más lejos podemos acercarnos a su historia, a sus apellidos y comprobaremos como nuestras ciudades se han formado con la aportación y el trabajo de "muchos diferentes".
Todo ello nos plantea que una verdadera política social debe ser poliédrica, global e integradora, trabajando con todas las demás áreas e incluso sirviendo de orientación a las otras. Con esto sólo estamos siguiendo el criterio de Naciones Unidas al elaborar el informe anual de situación y calidad de los ciudadanos.


PROPUESTA: 20 MEDIDAS URGENTES

1.- Promover una campaña de concienciación a favor de un Estado de Bienestar para el siglo XXI que cambie modelos, practicas y concepciones profundizando en UN ESTADO DE DERECHOS HUMANOS, donde la pensión, el subsidio, las ayudas contributivas o no contributivas, se cambien por el salario ciudadano, o renta básica o como queramos llamarlo, igual para mujeres y hombres.
2.- Potenciar y promover una nueva y profunda conciencia ética, de derechos y obligaciones, en todos los sectores de la sociedad: Administraciones, trabajadores, sindicatos, empresarios, asociaciones y personas individuales de todas las edades, géneros, religión o cultura y el reconocimiento e implantación de la efectiva Igualdad de Género.

3.- Es necesario crear un libro de estilo obligatorio para los funcionarios y trabajadores municipales y de protección ciudadana, policías y bomberos, y un sistema público transparente de evaluación permanente.

4.- Crear un organismo municipal interdepartamental que estudie, planifique y proponga acciones conjuntas para el desarrollo de la calidad de vida y los Derechos Humanos de los ciudadanos.

5.- Estudiar inmediatamente las condiciones y números de afectados de dependencias y proceder a su inmediata valoración y asignación de los cuidados y ayudas necesarias.

6.- Aumento de la calidad y de los tiempos dedicados a los trabajos sociales de cercanía, hoy totalmente insuficientes en número y horas dedicadas a cada servicio. Se trata de llegar a la media europea en estos servicios generalistas que identifican a una sociedad solidaria y de calidad de vida.
7.- Remozar el aspecto social, cultural, participativo y de mobiliario en todas las zonas urbanas promoviendo espacios, programas y actividades culturales y de ocio en plazas y calles, dotándolos de viales y accesos sin barreras y lugares de convivencia de personas y grupos.

8.- Crear y mantener estructuras culturales y educativas en todos los barrios y promover unos agentes socioculturales cercanos a los ciudadanos y en trabajo permanente con ellos que dinamicen y promuevan iniciativas con la creación de redes autónomas e interculturales, que favorezcan la tolerancia, la aceptación, el encuentro de culturas y la solidaridad, muy necesarias en esta sociedad cada día más multicultural. Es necesario romper la tendencia exclusiva de identificar cultura con folclorismo endogámico que sólo se mira el ombligo.
9.- Potenciar las gerencias de usuarios en todos los organismos de la Administración Pública y entidades privadas, al menos las de servicios públicos.

10.- Crear y sustentar el defensor del ciudadano independiente del Ayuntamiento, con un Consejo Ciudadano representativo de las Asociaciones y ONG y con potestad de presentar estudios y denuncias en defensa de las personas físicas.

11.- Mejorar y acercar las Administraciones Públicas a los usuarios, con el aumento de la productividad de las mismas abriendo mañanas y tardes y creando ventanillas-pasarelas-puentes entre las distintas concejalías y departamentos y recurso que sustente un departamento integral de información al ciudadano fácilmente localizable y con movilidad.

12.- Fomentar y sustentar con presupuesto suficientes la educación integral a lo largo de toda la vida, favoreciendo una educación digna, desarrolladora de la persona y con valores éticos y solidarios en libertad y espíritu crítico y creando más aulas para grupos más reducidos desde los primeros años de vida.

13.- Fomentar una conciencia europea crítica y solidaria como camino para una globalización equitativa y justa promoviendo los símbolos e himnos europeos junto a los propios estatales y autonómicos, que nos de referencias y nexos con la conciencia de ciudadanos europeos.

14.- Cooperación internacional. En un mundo tan interrelacionado debemos ir hacia una cooperación permanente multidisciplinar y multidimensional fomentando programas bi y multilaterales activos, tanto con países similares económica, cultural y políticamente considerados, como con diferentes. Es urgente desarrollar unas verdaderas políticas migratorias europeas que se encuentren fundamentadas en los Derechos Humanos. Creo interesante programar cursos de formación profesional para los inmigrantes de terceros países que llegan a nuestra tierra, incluidos los llegados clandestinamente.

15.- Favorecer y potenciar la integración y la mutua colaboración de los ciudadanos inmigrantes y de los ciudadanos residentes.

16.- Promover una campaña informativa general de educación para la salud y crear agentes de salud de distritos. Esta campaña, además de mejorar la salud, ahorraría infinidad de gastos farmacéuticos y de instalaciones sanitarias.

17.- Aumentar los alojamientos fijos para transeúntes, crear alojamientos móviles y flexibles para los sin techos,

18.- Crear empresas de Productividad Social para la integración de las personas con dificultades de inserción o discapacitados sociales.

19.- Es necesario hacer un profundo y detallado estudio de impacto ambiental, porque es nuestra responsabilidad, no sólo vivir bien y dignamente, sino vivir con solidaridad horizontal y vertical, como refiere aquel dicho: " vivimos en una tierra prestada por nuestros hijos".

20.- Lucha permanente contra la corrupción y defensa de la transparencia en todos los actos públicos, empezando por las propuestas y ejecución de los presupuestos municipales.