EL DERECHO A LA VIDA NOS EXIGE DIALOGAR
En estos momentos en que todos nos planteamos qué hacer ante la ¿vuelta? de ETA a su chantaje, a su modelo de pena de muerte como estrategia política y algunos opinan que dialogar es fracasar e insuflar nuevas energías a la banda terrorista, es urgente reivindicar el diálogo como modelo de mediación necesario. ¿Pero qué diálogo? ¿Con quién?Es imprescindible, si deseamos dialogar y superar positivamente los conflictos, definir y consensuar nuestro lenguaje, es totalmente necesario y urgente en una sociedad de la información donde el texto es manejado cínicamente sin sonrojo. Dialogar exige voluntad positiva y manifiesta de las partes, dialogar es querer participar y la negociación, dialogada, es una conclusión en ese dialogo.
No podemos olvidar que el terror es destructivo integralmente. Su empleo desea la destrucción total de su objetivo y la interiorización del miedo de los sujetos, incluso de los no directamente afectados.
El terror no es unidimensional ni unidireccional, tanto en su empleo como en sus consecuencias, nunca lo ha sido, especialmente como arma de poder político.
El terror es un camino que debe desterrarse del comportamiento de la Humanidad; los medios para conseguir una sociedad más libre, digna y equilibrada han de ser pacíficos y justos. El terror no puede formar parte ni de los elementos, ni del ambiente de los dialogantes. Una grave consecuencia que nos puede ocurrir, en una situación de terrorismo, es ser forzados a elegir entre supervivencia o derechos y libertades, como evidencia desgraciadamente el asesinato, la violencia terrorífica ejercida por hombres contra mujeres.
¿Son éstas las condiciones y medidas que está desarrollando el gobierno en estas circunstancias? ¿El Partido Popular desea una resolución del conflicto y la búsqueda de solución en estas condiciones o quiere exclusivamente el aplastamiento de los terroristas? ¿Es sano el papel jugado por los medios de comunicación destacando y equiparando cualquier acto criminal como primera noticia sin análisis? ¿Está dispuesta la sociedad vasca, y la española en general, para un diálogo de este calibre? ¿ETA y la izquierda nacionalista vasca son capaces de asumir esta regla?
Se trata de crear un ORDEN NUEVO; es decir una nueva forma de relacionarnos y nuevos métodos y objetivos, de romper el círculo, de pasar de la tranquilidad a la Paz.
